Foto: AFP

Un centenar de países empezaron al miércoles en Oslo a firmar un tratado que prohíbe las bombas de racimo, en una ceremonia opacada por la ausencia de los mayores fabricantes de esas armas particularmente letales para la población civil, como Estados Unidos, Rusia y China.

El mundo es hoy un lugar más seguro. Este es el mayor tratado humanitario de la última década”, dijo a la AFP Richard Moyes, miembro de la Coalición de Municiones Cluster (CMC), una entidad que aprupa a unas 300 organizaciones no gubernamentales.

Las bombas de racimo (BASM) pueden contener varios cientos de “bombitas” que se dispersan en un vasto perímetro pero no estallan al mismo tiempo, convirtiéndose así en minas antipersona, prohibidas por la Convención de Ottawa de 1997.

Según Handicap International, unas 100.000 personas, el 98% de las cuales eran civiles, murieron o quedaron mutiladas por la explosión de esas bombas en todo el mundo desde 1965. Más de un cuarto son niños, que las confunden con juguetes o latas de conserva.

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