Un artículo de Alex Kennedy en Bloomberg relata los problemas que se viven actualmente en Venezuela para acceder a determinados productos e insumos. Su escasez es, según cuenta el artículo, producto de las políticas de control de precios del Gobierno de Hugo Chávez.

Alfredo Cohen, que construyó y posee el mayor centro de compras de Venezuela, trata de completar un complejo de oficinas de $150 millones en Caracas. El problema es que todo el tiempo se queda sin ladrillos, caños y tejas.

”En mis 25 años en este negocio, nunca vi una escasez como esta”, declaró en una entrevista en Caracas el empresario de 46 años. “Es una lucha conseguir materiales, lo cual eleva los precios y añade al menos 10 por ciento a mis costos”.

La experiencia de la compañía familiar de Cohen, Constructora Sambil, se repite en toda la economía venezolana, la de más rápido crecimiento en Sudamérica. La escasa oferta de materiales de construcción, alimentos y otros bienes impone costosas demoras y otros esfuerzos, lo que ha elevado la inflación venezolana a una tasa anual de 17 por ciento en diciembre, informó ayer el Banco Central.

Algunos faltantes son resultado de los controles de precios impuestos por el presidente Hugo Chávez para combatir la inflación, según los empresarios locales. ”Todos los controles de precios, tras algunos años, se vuelven perversos para la producción”, afirmó Gustavo Moreno, presidente de la Cámara Agrícola de Venezuela. “Si no hay un aumento periódico de precios para tomar en cuenta la inflación, los controles crean más problemas de los que resuelven”.

Chávez, de 52 años, que fue reelegido por un período de seis años el pasado 3 de diciembre, ha usado controles para combatir la inflación desde el 2003, cuando congeló el precio de los alimentos básicos, como el arroz y la carne, después de una huelga nacional de dos meses.

Desde entonces, el mandatario puso un tope a las tarifas telefónicas y eléctricas, y en fecha más reciente, fijó los precios de 45 materiales de construcción tras duplicarse en el 2006 los costos de algunos productos, como el yeso para interiores, indicó en una entrevista Irwin Perret, presidente de la Cámara Venezolana de la Construcción.

Los precios controlados por el gobierno representan cerca de la mitad del índice de precios al consumidor del país. En Venezuela, los precios al consumidor treparon 1.8 por ciento en diciembre respecto del mes anterior, tras un avance de 1.3 por ciento en noviembre, explicó el Banco Central.

”Chávez favorece los controles de precios y capital para mantenerlos por debajo de un tope en vez de gastar menos o elevar las tasas de interés”, aseguró Alberto Ramos, economista para América Latina en Goldman Sachs Group Inc. “Prevemos que Chávez mantendrá e incluso profundizará estos controles”.

En 17 por ciento, la tasa de inflación de Venezuela fue la mayor en Latinoamérica el mes pasado. En noviembre, la cifra fue de 15.8 por ciento; tan recientemente como en mayo fue de 10.4 por ciento.

La aceleración inflacionaria significa que el gobierno probablemente no alcance su objetivo de 10 a 12 por ciento este año, subrayó Andreas Faust, analista del Banco Mercantil en Caracas. No alcanzó un objetivo similar en el 2006.

Chávez aumentó el gasto gubernamental 51 por ciento en los nueve primeros meses del 2006 cuando las ventas de petróleo treparon a un récord para Venezuela, el quinto exportador de crudo del mundo.

Los topes gubernamentales a los precios contribuyen a detener los ”demonios” de la inflación, explicó el presidente el 1ro. de noviembre en un discurso en uno de los barrios bajos del este de Caracas.

En los últimos cuatro años, Venezuela solo permitió a los agricultores elevar una vez los precios de algunos alimentos, como el azúcar, mientras que los precios al consumidor experimentaron un aumento de 103 por ciento en el mismo período. Esto significa que el ingreso de los agricultores no va a la par de los crecientes costos de la maquinaria, los fertilizantes y los salarios de los trabajadores.

Para escapar a los controles y complementar su ingreso, algunos agricultores venden sus cosechas en mercados callejeros no regulados a un precio más alto, dijo Moreno. Otros, como los productores de lácteos, exacerban la escasez de leche elaborando más productos cuyos precios no están regulados, como los quesos.

Entretanto, las compañías se muestran renuentes a invertir para acrecentar la producción. Los industriales, temerosos de que Chávez profundice la intervención estatal en la economía, han recortado el gasto en nuevas plantas y equipo al punto de que la inversión no gubernamental es igual a no más de 4 por ciento del Producto Interno Bruto, la más baja entre las 10 mayores economías latinoamericanas.

Faust amplió que muchos no quieren expandir la producción por la falta de garantías a la propiedad privada por parte del gobierno. Chávez ha incautado propiedades rurales y fábricas que el gobierno considera improductivas, incluso algunos activos de Lorenzo Mendoza, que posee la segunda fortuna venezolana, y de H.J. Heinz Co., el mayor fabricante de ketchup del mundo.

Los inversionistas extranjeros vendieron $778 millones más en activos venezolanos de lo que compraron en los primeros nueve meses del 2006, según el Banco Central. Diez años atrás, en el mismo período, añadieron $5,900 millones más de lo que se deshicieron.

”Las compañías están trabajando tres turnos por día”, subrayó Perret de la Cámara de la Construcción. “Pero la siguiente decisión es expandir la capacidad, y eso están renuentes a hacerlo”.

ALEX KENNEDY – Bloomberg
El Nuevo Herald

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