En su columna publicada hoy en el semanario Quinto Día, Orlando Ochoa Terán habla sobre las grabaciones divulgadas por Mario Silva en su programa La Hojilla, que a su juicio imputan delitos a quienes no deberían y se refiere a Silva como un “reo” de la justicia militar.

Esta es su columna completa:

Las grabaciones que Mario Silva divulgó forman parte de una actuación procesal en la Fiscalía Militar Sexta y de la reserva de un expediente llevado por un tribunal militar. A diferencia de los civiles acusados, encarcelan y atropellan a vulnerables oficiales de la FAN porque presumen que no serían respaldados por sus compañeros de armas.

El miércoles 10 de septiembre de 2008, en el programa de opinión “La Hojilla”, Mario Silva presentó un audio editado y montado con varias fotografías donde aparecen los rostros de oficiales de las Fuerzas Armadas que supuestamente habrían conspirado con un grupo de civiles para asesinar al Presidente y sustituirlo por el general Raúl Isaías Baduel.

El programa se inició con una incoherente introducción de Silva en la cual habla de una grabación, que habría recibido de “una fuente”

La supuesta investigación, las evidencias y la metodología usada por Silva para la denuncia a los órganos de seguridad del Estado venezolano, no tienen precedentes en la historia de la inteligencia en el continente y probablemente en el mundo.

El programa se inició con una incoherente introducción de Silva en la cual habla de una grabación, que habría recibido de “una fuente”. Los deshilvanados comentarios de Silva y la difusión del video con un audio que se atribuye a supuestos conspiradores y magnicidas sirve a la Fiscalía Militar, de acuerdo al expediente, como la “prueba fundamental del proceso” para que órganos jurisdiccionales del Estado ordenen la apertura de un juicio por “rebelión militar” bajo un expediente titulado, planificación de un golpe de Estado por parte de militares retirados..

El golpe

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Al día siguiente de la “revelación”, que incluía una serie de conversaciones telefónicas ostensiblemente editadas y originadas en diferentes tiempos, el ministro de Defensa, general Gustavo Rangel Briceño, se muestra sorprendido e impresionado de la sagacidad investigativa de Silva y de inmediato ordena un juicio a la Fiscalía Militar conforme a los artículos 481 y 476, Ordinal 1º del Código Orgánico de Justicia Militar.

Con este único y exclusivo fundamento, no sólo se apertura el juicio, sino la AN abre una investigación a pocas horas de la presentación del ‘show’ de Silva

Con este único y exclusivo fundamento, no sólo se apertura el juicio, sino la Asamblea Nacional abre una investigación a pocas horas de la presentación del show de Silva. Violentando las garantías del debido proceso se ordena la detención de los militares cuestionados en el show.

Por razones que probablemente tienen que ver con el temor reverencial que el presidente Chávez siente por el general en jefe retirado, Raúl Isaías Baduel, supuesto a ocupar la Presidencia de la República en esta presunta conspiración, no lo incluyen entre los detenidos. Tampoco a Alberto Federico Ravel, Miguel Henrique Otero, Diego Arria, Manuel Rosales, José Manuel González, Nelson Mezherane, Rafael Poleo y Marcel Granier. Todos estos últimos pertenecen a lo que la revolución llama “la élite mediática” del país.

No obstante, los verdaderos chivos expiatorios de este arrebato vengativo son oficiales vulnerables de la FAN que fueron enviados a las mazmorras de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM), porque el presidente Chávez presume, probablemente con razón, que no tendrán el respaldo de sus compañeros de armas como sí lo tendrían estos civiles de la comunidad nacional e internacional, si procediera con ellos con la misma ligereza.

Silva’s Production

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Antes de terminar su show, Silva indicó que el video estaba a la disposición de la Fiscalía Militar. No era necesario. Tal como se desprende de las actuaciones de la DIM, las grabaciones son el resultado de un trabajo de producción de VTV con material de la DIM, de la Fiscalía Militar y de tribunales militares que puestos todos en secuencia de sonido y valiéndose de un generador de caracteres le atribuyen autoría a cada frase del diálogo.

En realidad el diálogo corresponde a fragmentos de una grabación realizada por el agente encubierto de la DIM, coronel Nicolás Camacho, quien fue equipado con un sistema de grabación electrónico oculto según informe presentado a sus superiores que asegura haberla realizado, subrepticiamente, el día 5 de agosto de 2008. El coronel Camacho entregó el resultado de su trabajo a la DIM el día 7 de agosto de 2008 a las 8 PM, casi cinco semanas previas a la “revelación” de Silva.

Silva incurrió en la comisión de un delito militar contra la seguridad de las FFAA según el artículo 550 del Código Orgánico de Justicia Militar.

La “orden de interceptación” fue autorizada en oficio CJPM-TM1C-OIT Nº 001- 08 de fecha 19 de julio de 2008 y la transcripción es del inspector jefe de la DIM, José Rafael Salcedo. Pese a que esta actividad está bajo la jurisdicción del Juez Militar Primero de Control con sede en Caracas, este nunca la recibió. Sin embargo, el director de Apoyo a la Investigación de la DIM, coronel Freddy Ramírez Esposito, se la remitió al Fiscal Militar Sexto de Caracas, capitán (Ej), Dimas Sojo, el 11 de septiembre, el día siguiente del show de Silva.

“La Hojilla”, además de utilizar el audio de una grabación perteneciente a una actuación procesal dentro del marco de una investigación de la Fiscalía Militar Sexta, también usó informaciones que pertenecen a la reserva de expedientes que reposan en tribunales militares. Silva incurrió en la comisión de un delito militar contra la seguridad de las Fuerzas Armadas según el artículo 550 del Código Orgánico de Justicia Militar.

Probablemente en conocimiento de algunos de estos antecedentes, el diputado Tascón trató de evitar que la Asamblea Nacional hiciera el ridículo advirtiéndoles que el informe no sólo no era “decente, serio u honesto”, sino “incoherente”.

En sana lógica jurídica, Mario Silva, es un potencial reo de la justicia militar.

Inteligencia Corporativa
Orlando Ochoa Terán

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