Admite que los planes no siempre salieron como esperaba
El presidente saliente de EE.UU., George W. Bush, repasa hoy su política en Oriente Medio para admitir que los planes no siempre salieron como esperaba y cita como ejemplo la guerra en Irak, que ha resultado más larga y costosa de lo que pensó.
Bush pronunciará hoy, un discurso ante el “Centro Saban” para estudios sobre Oriente Medio del Instituto Brookings y la Casa Blanca ha adelantado el texto.
El discurso, con un tono inusualmente introspectivo, representa un análisis del presidente saliente, que dejará el poder el próximo 20 de enero, sobre los logros y fracasos de su legado en la zona.
Según Bush, “nuestro objetivo fue ayudar a una región atribulada a dar los primeros pasos, difíciles, en el largo viaje hacia la libertad, la prosperidad y la esperanza”.
“No todas las decisiones que hemos tomado han sido populares, pero la popularidad nunca fue nuestro objetivo”, mantiene el presidente, que reconoce también que sus esfuerzos “no siempre han salido según lo planeado y en algunas áreas nos hemos quedado cortos con respecto a lo que esperábamos”.
Así, admite que “la lucha en Irak ha sido más larga y más costosa de lo que creímos” inicialmente.
Sin embargo, defiende la decisión de ir a la guerra, una determinación que, según él, “no puede verse aislada del 11-S” aunque reconoce que el entonces presidente iraquí, Sadam Husein, no estuvo relacionado con los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra EE.UU.
Según Bush, no se podía tolerar a “un enemigo jurado que actuaba de modo beligerante, que apoyaba el terrorismo y del que los servicios secretos del mundo creían que tenía armas de destrucción masiva”.
Tras el 11-S, puntualiza, Sadam Husein representaba “un riesgo que no podíamos correr”.
El presidente defiende asimismo la necesidad de haber mantenido la presencia militar en Irak pese a las presiones para una retirada durante la cúspide de la violencia.
“El fracaso en Irak hubiera desatado el caos, aumentado la violencia y permitido a los terroristas hacerse con nuevos refugios“, sostiene.
En su enumeración de cosas que no salieron como esperaba en Oriente Medio, el presidente saliente también cita la “resistencia de regímenes apoltronados a abrir sus sistemas políticos”, algo que considera “decepcionante”.
Incluye también los “contratiempos” en el proceso de paz entre israelíes y palestinos, como la enfermedad del entonces primer ministro israelí Ariel Sharón, la victoria de Hamás en las elecciones palestinas y la toma del control de Gaza por parte de ese grupo radical.
Entre lo que considera los logros de la política de su mandato, enumera la renuncia de Libia a continuar su programa de armamento de destrucción masiva, la presión internacional contra las actividades atómicas iraníes y el fracaso de la red Al Qaeda en controlar países.
También apunta que “por primera vez en casi tres décadas el pueblo de Líbano está libre de la ocupación militar siria”.
Bush recuerda: “hemos impuesto duras sanciones y apoyado múltiples resoluciones de la ONU” contra el programa nuclear iraní y EE.UU. ha dejado claro que “no tolerará que Irán desarrolle un arma atómica”.
El presidente estadounidense también ve “importantes avances” en el proceso de paz entre israelíes y palestinos, aunque las partes no hayan concretado aún un acuerdo.
En línea con su análisis introspectivo, Bush apunta: “fui el primer presidente de EE.UU. que lanzó un llamamiento en favor de un Estado palestino, y fomentar el apoyo a una solución que contemple dos Estados ha sido una de las principales prioridades de mi presidencia”.
El presidente concluye su discurso con una nota de esperanza y asegura: “creo que llegará el día en que el mapa de Oriente Medio mostrará un Israel seguro y pacífico conviviendo con una Palestina pacífica y democrática”.
“Llegará el día en que Al Qaeda, Hizbulá y Hamás se encuentren marginados y se desvanezcan, a medida que los musulmanes en la región se den cuenta de la vacuidad de las ideas terroristas y la injusticia de su causa”, agrega.
Vía EFE / Macarena Vidal
