Foto: Fotografía del 11 de febrero de 2011 de una casa en el sector de El Palmar (Ecuador), zona fronteriza con Colombia donde viven refugiados colombianos. Cerca de 900 refugiados colombianos que vivían en Ecuador han sido reasentados en otros países suramericanos porque su vida aún estaba en riesgo, o eran víctimas de la explotación o la exclusión económica. EFE/Nuria Segura

El Palmar (Ecuador), 22 feb (EFE).- Cerca de 900 refugiados colombianos que vivían en Ecuador han sido reasentados en otros países suramericanos porque su vida aún estaba en riesgo, o eran víctimas de la explotación o la exclusión económica, según fuentes oficiales.

En los últimos años, 600 han ido a Brasil, 200 a Chile y 80 a Argentina, explicó a Efe el Representante Adjunto del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) en Ecuador, Luis Varese.

Además, el Gobierno de Ecuador ha indicado que enviará a Canadá a otros 400 refugiados colombianos.

Los últimos países latinoamericanos en sumarse a esta iniciativa, conocida como Programa de Reasentamiento Solidario del Acnur, son Paraguay y Uruguay, que en breve podrían recibir a colombianos procedentes de Ecuador, según Varese.

Quienes salen, explicó el representante del organismo de la ONU, son personas en peligro, cuyos perseguidores “incluso llegaron al país de asilo”, o mujeres a cargo de una familia “y que por mantener a sus hijos son víctimas de todo tipo de explotación incluso sexual”, o personas que no se adaptan a su nueva vida y “no encuentran una solución económica a su situación”.

Y es que la vida en la frontera no es fácil, pues faltan infraestructuras y empleo, según sus habitantes.

Este es el caso de Sucumbíos, una provincia fronteriza con Colombia donde el 23% de la población es refugiada, una cifra que se eleva hasta el 64% entre las comunidades más cercanas al país vecino.

Por ejemplo, el Palmar es una pequeña comunidad en la Amazonía donde no hay agua potable, ni sistema de saneamiento y sólo hace cuatro meses que llegó la electricidad.

Varese explicó que el programa de reasentamientos solidarios nació en 2002 y, en un primer momento, los refugiados colombianos fueron a países como Estados Unidos, Canadá, Finlandia, Holanda y Nueva Zelanda, pero desde 2005, a través del Plan de Acción de México (PAM), se busca enviarlos a naciones latinoamericanas.

Unos 350.000 colombianos tienen estatus de refugiado en otros países, lo que hace de Colombia el mayor emisor de América Latina.

Por su parte, Ecuador es el principal receptor de esas personas, pues de los 53.000 refugiados reconocidos en el país el 98% son colombianos.

“No es que Ecuador no dé abasto”, puntualizó Varese, “es que creemos que la comunidad internacional tiene que compartir el esfuerzo que hace el pueblo ecuatoriano” para atender a este colectivo, por lo que pidió más implicación de los países con “mayor nivel de desarrollo”.

Aún así, el presidente de la comunidad de El Palmar, Arturo García, explicó que las infraestructuras actuales son insuficientes para atender la creciente llegada de refugiados colombianos.

En esta comunidad en 2005 sólo vivían 15 familias, mientras que ahora habitan 80, de las cuales 60 son colombianas.

El embajador de Brasil en Quito, Fernando Simas, explicó que a su país llegan refugiados colombianos procedentes de Ecuador en “situaciones críticas”, normalmente por persecución, por lo que “tienen que desplazarse urgentemente hacia otro territorio”.

Simas remarcó que este programa está en “ejecución permanente” y no “hay ningún tipo de cuota ni limitación”.

Las personas se escogen a través de una certificación del Acnur y de un examen por parte del Consejo Nacional de Refugiados de Brasil.

Simas alabó la labor de las autoridades colombianas, con las que Brasil colabora para atender a los refugiados y las cuales quieren “diagnosticar las razones de este desplazamientos y tratar de limitar las condiciones internas que están provocando está expulsión a los países vecinos”.

En este sentido, recordó que el conflicto colombiano también deja “un impacto sensible” en la frontera de este país con Brasil.

Por otro lado, Simas destacó que la cooperación entre Estados latinoamericanos nace de la necesidad de crear “nuevas redes de trabajo desde los países emergentes, los del sur”, alternativo al convencional “de norte a sur”.

Para Simas, este sistema “sur-sur” se basa en prestar ayuda sin ningún tipo de “condicionalidad” ni “contrapartida política o de apoyos”.

Esta idea está detrás del PAM, que pretende brindar una nueva oportunidad a los refugiados colombianos que, por un motivo u otro, no se adaptaron a la vida en Ecuador.

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