El hambre en el mundo aumenta y afecta a casi 1.000 millones de personas

La cifra de víctimas del hambre alcanza ya los 963 millones, lo que supone un aumento de 40 millones de personas respecto a los datos de 2007, informó hoy la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
El organismo de Naciones Unidas presentó hoy su informe de la inseguridad alimentaria en el mundo con datos de 2007, en el que se habla de 923 millones de desnutridos, pero el estudio se ha quedado antiguo después de que la FAO anunciase que en 2008 se prevé que aumenten en 40 millones el número de las víctimas del hambre.
Además, las previsiones siguen siendo descorazonadoras pues la FAO advirtió además de que “la actual crisis económica y financiera puede conducir todavía a más gente hacia el hambre y la pobreza”.
“Los efectos de la crisis serán aún más devastadores entre los pobres de las áreas urbanas y en las familias que están guiadas por una mujer, que resultan las más afectadas junto a los niños”, añadió la FAO.
“Los precios de los alimentos han bajado a nivel mundial desde principios de 2008, pero este descenso no ha solucionado la crisis alimentaria en muchos países pobres”, dijo el director general adjunto de la FAO, Hafez Ghanem, al presentar el estudio.
Asimismo, explicó el organismo de la ONU, los precios de los principales cereales han caído más del 50 por ciento desde sus máximos a principios de 2008, pero permanecen altos comparados con los años precedentes y en octubre todavía eran un 28 por ciento más altos respecto al mismo mes de 2006.
Con precios de semillas y fertilizantes (y de otros insumos) a más del doble de su nivel de 2006, los campesinos pobres no han podido aumentar su producción, añadió la FAO.
La gran mayoría de las personas desnutridas en el mundo -907 millones- vive en países en desarrollo, según los datos del informe, y el 65 por ciento de ellas se concentra en siete países: India, China, la República Democrática del Congo, Bangladesh, Indonesia, Pakistán y Etiopía.
Casi dos tercios (583 millones en 2007) de los hambrientos del mundo viven en Asia, el continente más poblado, mientras que en el África subsahariana una de cada tres personas (236 millones en 2007) sufre de desnutrición crónica.
También en Latinoamérica y el Caribe, que en 2007 consiguieron reducir el hambre antes del alza de los precios de los alimentos, las nuevas subidas han incrementado el número de personas hambrientas en la región, que se situó en 51 millones el año pasado.
El director de la FAO, Jacques Diouf, explicó que estos datos son el resultados de “la falta de una acción concertada global para combatir el hambre“, y alertó que sin un empeño por parte de los países desarrollados será imposible conseguir el lejano objetivo del Milenio de reducir a 500 millones el número de hambrientos.
Diouf explicó que bastarían los 30.000 millones de dólares anuales que solicitó a los líderes mundiales durante la cumbre mundial sobre la crisis alimenticia del pasado junio en Roma para relanzar la agricultura y evitar amenazas futuras de conflictos generados por la carestía de los alimentos.
Pero lamentó que estos no hayan llegado, así como tampoco el organismo de las Naciones Unidas “ha visto un dólar de los 11.000 millones que fueron prometidos por algunos país al final de dicha cumbre”.
El director de la FAO recordó a estos países que mientras se preparan a invertir ingentes cifras para ayudar a los bancos o el sector del auto a superar la crisis financiera, “existe antes que nada una urgente crisis alimentaria mundial que tiene que ser una prioridad política”.
Para evitar llegar a la triste cifra de los 1.000 millones de personas que pasan hambre, la FAO realizó un llamamiento para que gobiernos, los donantes, organizaciones no gubernamentales, la sociedad civil y el sector privado deben combinar estrategias para abordar las consecuencias de los precios elevados de los alimentos.
En detalle, “estas medidas tienen que ayudar en especial a los pequeños agricultores de países en desarrollo” y “crear redes de seguridad y programas de protección social para población más vulnerable a la crisis”.
EFE
