El gobernador de Illinois Rod Blagojevich sale de su casa el 11 de diciembre, tras ser acusado de intentar vender una banca en el Senado nacional. (AP Photo/Charles Rex Arbogast)

Los políticos entran en componendas todos los días. Hacen favores y esperan retribuciones. Se esfuerzan por complacer a quienes aportan dinero a sus campañas. Sus maniobras son a menudo de mal gusto, pero casi siempre legales.

Los fiscales que ordenaron el arresto del gobernador de Illinois Rod Blagojevich aseguran que lo suyo fue mucho más allá de lo que se considera rutina en la política y constituyó un caso alevoso de corrupción. ¿Cuál es el punto que separa lo que es aceptable de lo prohibido?

En la política hay una zona difusa en la que florecen las componendas.

El propio presidente electo Barack Obama lo admitió el jueves al decir que abundan los chanchulleros que tratan de sacar ventaja a la menor oportunidad.

La corrupción política se asemeja un poco a la obscenidad: cuesta describirla, pero “uno la distingue claramente cuando se topa con ella”

Las acusaciones que se le han hecho a Blagojevich son un “ejemplo extremo de la política encarada con una mentalidad comercial”, dijo Obama. “Pero hay ejemplos más sutiles, que no violan las leyes pero tampoco se guían por un espíritu de servicio” a la comunidad.

Joseph diGenova, un ex fiscal que ahora trabaja en un estudio privado de abogados, dijo que la corrupción política se asemeja un poco a la obscenidad: cuesta describirla, pero “uno la distingue claramente cuando se topa con ella”.

Indicó que es particularmente difícil comprobar intenciones delictivas cuando se trata de aportes a una campaña y no una forma directa de enriquecimiento personal.

“No es que van y dicen ‘déme 50.000 dólares en una bolsa negra y le doy el cargo”’, expresó diGenova.

“La gente aporta dinero a una campaña y espera recibir algo a cambio”, agregó. “Es todo perfectamente legal”.

Es bien sabido, y aceptado, que los políticos dan y reciben.

“En la política hay componendas todo el tiempo”, sostuvo Daniel Lowenstein, profesor de la facultad de leyes de la Universidad de California de Los Angeles. “Nuestro sistema no podría funcionar sin ellas”.

Al encausar a Blagojevich, el fiscal Patrick Fitzgerald dijo que no se proponía “considerar delincuentes a todos los que dan y reciben en la política” para promover ciertas causas o intereses. Pero “sí constituye un delito cuando alguien hace algo para su enriquecimiento personal”.

“Muchas de estas cosas caen en un área difusa, en la que cuesta distinguir entre algo que es rutina, que sucede a diario en las legislaturas de todo el país, y una conducta delictiva”

Un funcionario se pasa de la raya, según diGenova, cuando recibe dinero o alguna otra cosa de valor a cambio de algo. Acotó que algunas de las ideas mencionadas por Blagojevich en conversaciones grabadas pueden parecer escandalosas, pero no constituyen necesariamente un delito.

Otros coinciden.

“Muchas de estas cosas caen en un área difusa, en la que cuesta distinguir entre algo que es rutina, que sucede a diario en las legislaturas de todo el país, y una conducta delictiva”, indicó el abogado Ross Garber. “Hay un área ambigua entre el mundo de las componendas y una conducta inapropiada”.

Recibir dinero a cambio de determinadas acciones por parte de un funcionario de gobierno es claramente ilegal. Pero cuando uno designa jueza a una rival política para no tener que enfrentarla en las próximas elecciones puede ser visto como una maniobra astuta, no algo ilegal.

¿Qué se puede decir cuando Hillary Rodham Clinton le brinda su apoyo a Barack Obama, quien la ayuda a pagar sus deudas de la campaña presidencial y luego la nombra secretaria de estado? Nadie ha insinuado que se haya cometido delito alguno.

“Cuando un gobernador dice que un nombramiento político es algo muy valioso, dice la verdad”

Lo de Blagojevich aparentemente fue más allá de lo que puede ser considerado maniobras astutas.

“Quiero ganar dinero”, dijo el gobernador en una conversación grabada, según los fiscales.

Si se demuestra que intentó vender la banca que dejará vacante Obama en el Senado para sacar un provecho personal, como dicen los fiscales, entonces eso sería un delito claro.

Pero ofrecer un puesto a un allegado a Obama a cambio de un cargo en el gabinete es algo normal.

“Cuando un gobernador dice que un nombramiento político es algo muy valioso, dice la verdad”, declaró Garber. “Es algo valioso. Pero en este caso, los fiscales dicen que el gobernador aludía a un valor monetario, y eso es un problema”.

A Blagojevich se lo acusa de varias irregularidades, incluida la de haber sacado provecho económico para él, su familia y su campaña a cambio de nombramientos en juntas estatales y acceso a contratos del estado. Se dice que también retuvo dinero para un hospital de niños porque su director no había aportado lo suficiente a su campaña.

El ex gobernador de Nueva York Mario Cuomo afirmó que el de Blagojevich parece ser un caso de “política del absurdo” más que uno de política cotidiana.

“Normalmente, hay cierta sutileza en estos esfuerzos para sacar provecho en la política, pero aquí no hubo sutileza alguna”, expresó. “El hecho de que se haya usado un lenguaje colorido y vergonzoso hace que resulte más ofensivo todavía para el público”.

Los fiscales dijeron que la conducta de Blagojevich fue “repugnante” y nadie cuestionó esa descripción. Pero ahora tendrán que demostrar que lo que hizo fue ilegal.

Por Nancy Benac
Copyright 2008 The Associated Press.

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