En medio de un “juego”, un niño de 10 años disparó accidentalmente una escopeta en contra de su hermano. El pequeño corrió hacia su padre, Luis Alfonzo Palacios, pidiéndole que lo ayudara pero ya era tarde. Carlos Enrique Palacio, de nueve años recibió un tiro en la cabeza y falleció al instante.
El diario Panorama nos trae el siguiente reporte, escrito por Eddy S. Riera:
Carlos Enrique Palacio, de nueve años, recibió un tiro de escopeta en la cabeza. Residían solos con su padre, pues su mamá los abandonó.
La muerte silenció un “juego” infantil cuando un niño mató, ayer, a su hermanito: “¡Papi, ayúdame, Carlitos parece muerto! ¡Lo maté, papá! ¡Por favor, yo no quería, sálvalo!”, gritaba un chico, de 10 años, mientras corría, en medio de un matorral, buscando a su padre Luis Alfonso Palacios, después de disparar accidentalmente una escopeta en contra de su hermano, de nueve años.
La tragedia ocurrió, ayer a las 1:00 de la tarde, en una granja localizada en el sector Las Margaritas, ubicada en la vía hacia Los Cortijos ( San Francisco).
La víctima fue identificada por las autoridades como Carlos Enrique Palacios, de nueve años, quien residía junto con su hermano y su papá en la granja Las Torojas.
“Ellos tres eran inseparables, donde estaba el papá estaban sus dos muchachitos. El señor Luis tiene 70 años y su razón de vivir son sus niños que ha criado solo, porque cuando el menor tenía sólo 10 meses de nacido su mamá los abandonó”, contó Yuli González, vecina de los Palacios.
Los involucrados declararon ante las autoridades que se encontraban en la granja de un vecino porque Luis Palacios realizaba trabajos de albañilería para construcción de un jagüey.
“Yo trabajo como vigilante, pero hago otras cosas, como regar la cebolla de los vecinos, para conseguir lo necesario y mantener a mis muchachos. El dueño de la parcela donde ocurrió mi tragedia, que se llama Carlos, me dijo que le colaborara con el jagüey, que me iba a pagar, pero yo debía regar la siembra”, declaró Luis Palacios, ayer en la tarde ante el Cicpc.
El hombre agregó que Carlos le ofreció darle los regalos de Navidad a sus dos hijos y por eso aceptó. Le pidió a lo muchachos que regaran la cebolla por él para que después fueran hasta la granja donde realizaba el trabajo.
Carlos Enrique y su hermano mayor se metieron a la casa abandonada, propiedad de Carlos. Estaban jugando y cuando cerraron una de las puertas cayó una escopeta calibre 12, marca New England, que estaba oculta.
Los niños la agarraron y comenzaron a jugar, se apuntaba uno al otro y cuando llegó el turno del hermano mayor, la llevó directamente a la cabeza de Carlos Enrique y accidentalmente la accionó y le propinó un tiro, explicó un vocero de la policía de San Francisco.
“Estaba en el jagüey cuando escuché el tiro. Corrí a la casa para ver si mis muchachos estaban bien y vi a mi hijo ensangrentado corriendo hacia mí. Todo lo demás aún no lo puedo creer”, detalló consternado Luis Palacios.
“Ese pobre hombre tomó a su niño muerto entre sus brazos y le pedía desesperado que abriera sus ojitos”, comentó la vecina de los infortunados.
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