
‘No hubo fraude en las elecciones’, ”no pacté con el chavismo”, ”no soy presionable”, son tres de las frases que con mayor insistencia repite el ex candidato presidencial Manuel Rosales para defender su posición frente a la derrota electoral del pasado 3 de diciembre en Venezuela. ‘El Nuevo Herald’ publica hoy la entrevista completa con Rosales.
En su primera entrevista del 2007, concedida a El Nuevo Herald esta semana, el ex candidato presidencial Manuel Rosales pasa revista a los hechos que rodearon su inesperada candidatura y una campaña de sólo tres meses antes de las elecciones presidenciales, en la cual enfrentó “un estado poderoso que controla todos los poderes”.
-Hace un mes que usted perdió las elecciones en Venezuela. ¿Cuál es su reflexión actual?
-Pienso que hicimos un trabajo, un gran esfuerzo; sembramos una semilla, aramos la tierra, y ahora por supuesto la tarea es lograr que eso brote, que se construya en el tiempo. Creo que una de las lecciones que se tiene que asimilar de todo este proceso es que la política tiene que ser una política de calle, un esfuerzo permanente; el político no puede ser sólo virtual ni mediático. De verdad impactó mucho que llegué a estados, a regiones, donde la gente me decía que tenían años que no se reunían. Llegaba a barrios donde hacía siete años que no entraba un dirigente de la oposición. Y así no se puede construir una plataforma y mucho menos una alternativa.
- Cuál cree que fue el error más notable de su campaña?
-Creo que hicimos una campaña exitosa. Iniciamos esa campaña con tres puntos en las encuestas; y en tres meses logramos tener niveles importantísimos. Dicho por los propios analistas, se convirtió en un proceso de crecimiento que se vislumbró siempre como un fenómeno electoral. Por supuesto, el tiempo fue nuestro gran enemigo, y creo que el error más importante fue no haber escogido el candidato con antelación, unos meses antes.
-Si hubiese sido escogido antes, ese hecho por sí solo hubiese superado las condiciones electorales y las denuncias de que los resultados ya estaban “prefabricados”?
-Creo que la política no puede seguir siendo levantada a partir de mentiras. Y para ganar hay que ganar con votos. No podemos continuar ganando construyento falsedades. Algunos a quienes yo respeto, algunas personas, un reducido grupo muy pequeño en Venezuela, insiste en el tema del fraude, en el tema de figures que en la realidad son mentira.
-Usted mismo admitió el día de las elecciones que las cifras que estaba dando el CNE no eran las correctas.
-Dije la noche del proceso electoral que esas no eran los número definitivos, porque faltaba un porcentaje importante de votos que no estaban dentro del primer boletín.
-Es decir, no estaba sugiriendo que había habido una manipulación de datos para que la diferencia entre Chávez y Rosales fuese más pronunciada.
-No, en lo absoluto. La percepción que sí tenemos, y no lo podemos dar como información porque lo estamos procesando, es que al final, después que se emitió el primer boletín del CNE, como siempre ocurre -no es nada nuevo tampoco-, una buena parte de los testigos de las mesas, presionados en oportunidades por los que salieron victoriosos, abandonan sus puestos y eso permitió que los demás manipularan las cifras y los números. Pero en nada de eso modificaba el resultado.
-¿Chávez ganó limpiamente?
-Ganó limpiamente. Yo no puedo decir lo contrario.
-¿No hay ninguna prueba de que hubo fraude?
-Hay un problema en el registro electoral que viene desde la época del referéndum revocatorio, cuando allí se inscribieron millón y medio de personas, que más o menos no tienen dirección, y tienen problemas. Pero eso no quiere decir que las elecciones no fueron limpias, ni quiere decir que Chávez no ganó limpiamente. Creo que ganó. Hay que revisar el registro electoral, hay que perfeccionarlo, hay que mejorarlo. Nosotros avanzamos en ese tema. Pero eso no puede ser el argumento para seguir engañando a la gente. La verdad es que allá no se ha construido una verdadera alternativa democrática, que le hiciera peso a Chávez y que además le compita; sino que siempre se ha querido con el inmediatismo, cambiar un presidente, cambiar un gobierno con solo emitir frases, con solo hacer política a través de los medios de comunicación social. La política hay que hacerla abajo, en los barrios, en la lucha permanente, en el día a día, y es lo que nosotros pretendemos hacer ahora.
-¿Qué le dió Chávez a este electorado que no le estaba dando Rosales?
-Bueno, primero el tiempo fue para nosotros determinante. No tuvimos tiempo de nada. Apenas a mi me dio tiempo de visitar las capitales de los estados. No hubo una campaña electoral intensa, de recorridos, de fuerza, por uina parte. Y por otro lado, yo no enfrenté un candidato presidencial común y corriente. Enfrenté todo un Estado, y eso significa el gobierno nacional, los gobiernos regionales, las alcaldías, las estructuras de poder como Pdvsa.
-Mucha gente consideró que todo eso era parte de un juego de Chávez que no fue limpio para ganar las elecciones.
-Eso es parte de una mala política, y falta de legislación y de normas, que es parte de la lucha que ahora vamos a emprender. No puede ser un presidente con todas sus facultades y toda su capacidad, ser candidato sin normas que lo restringan. Por ejemplo, el tema de la publicidad fue algo obsceno, no había parangón. El abuso, la utilización de toda la logística del gobierno. Eso enfrentamos nosotros, además del corto tiempo. Y de otro lado, y hay que reconocerlo, un porcentaje importante de la población no me conocía. Tenía alguna referencia, pero no sabía quién era, como era, como era mi gestión. Todo eso tuvimos que hacerlo en tres meses. No es fácil lo que enfrentamos. Y eso no es culpa de nadie sino de nosotros mismos, que no tuvimos la capacidad de escoger un candidato con tiempo, y en el momento oportuno para dar esa pelea.
-Algunos critican que Rosales no fue beligerante a la hora de exigir mejores condiciones en las elecciones, como el ventajismo que usted menciona o las normas del CNE, que usted mismo califica de “obscenas”.
-Nosotros lo planteamos, pero recuerda que no era fácil en tan corto tiempo lograr tantas cosas y modificar tantas normas o construir nuevas normas. Y entonces teníamos una disyuntiva, de participar o de seguir haciendo política a través de los medios, y además ceder espacios y posiciones. Creo que uno de los errores que se cometió en las elecciones parlamentarias, de la que nos retiramos. Eso se tuvo que haber hecho como una medida de presión cuando el gobierno aprobó las morochas, que cercenaron el derecho de participación de las minorías, y no se hizo en ese momento sino tres días antes de las elecciones. Y nosotros participamos de eso como gesto de solidaridad, pero lo cierto es que no podemos seguir cediendo espacios, y queriendo salir de Chávez solamente con la intención o con frases lanzadas a través de los medios de comunicación.
-La aparente pasividad con que usted recibió los resultados, es interpretada por sus críticos como que Rosales pactó con el gobierno chavista.
-Mira, yo soy un hombre profundamente democrático, de formación democrática. Vengo desde abajo. He cubierto todos los espacios, desde que fui presidente de un centro de estudiante; luego fui concejal; después fui diputado, después alcalde. Soy gobernador del estado más importante del país. Arriesgué todo. ¿Para ir a pactar qué?
-Por ejemplo, evitar un referendum revocatorio en su contra para sacarlo de la gobernación del Zulia.
-No, mira, por mi lo pueden hacer cuando quieran. Ellos saben que no podrán. Jamás. No quiero sobreestimarme, pero eso no tiene sentido. Es más, te voy a decir lo siguiente: cuando me lancé a la candidatura, que no era mi posición inicial, yo empecé a hacer un activismo y un protagonismo para lograr un acuerdo. Lo que pasa es que las circunstancias me fueron arrollando y al final tuve que asumir ese liderazgo, porque fue algo que se fue construyendo de abajo hacia arriba, algo que se vino tejiendo, aún cuando yo decía que no era candidato, y no podía salir corriendo ni escurrir el bulto. Hubiese asumido una política de comodidad, haberme agazapado y esperar un mejor momento. Y hoy estuviera ileso. Ni siquiera mi vida valía eso.
-También podría liberarse del hecho de que firmó el decreto del breve presidente Carmona. ¿Tiene atualmente algún juicio abierto por este hecho?
-Ya esto lo he explicado muchas veces. Ese fue un momento de confusión, hubo una renuncia del presidente.
-Pero no hubo una decisión del gobierno o de la fiscalía de encausarlo por esta firma.
-Allí hay un expediente y ellos podrán hacer uso de eso cuando ellos quieran, de hacer un juicio. Eso es un problema de otro tipo.
-¿Usted recibió presiones o amenazas por ese caso durante la campaña?
-Yo no soy presionable, ni me amenazan.
-Pero ¿recibió amenazas?
-No, nunca he recibido. Los escarceos míos (con Chávez) y el intercambio que hemos hecho, siempre ha sido en público. Jamás he tenido encuentro y reuniones en privado con Chávez.
-Dos fuentes aseguran que usted sostuvo comunicación con el general Raúl Baduel, ministro de la Defensa, el día de las elecciones, para conversar sobre cuál sería la reacción de la oposición en caso de la derrota.
-En lo absoluto. Yo estuve todo el día en el hotel Eurobuilding, y ahí estaban todos los periodistas que me acompañaron en toda la campaña electoral. Todo lo que yo hacía y todos mis movimientos, eran conocidos por todos estos periodistas. A última hora, cuando se produjo el problema de los cierres de mesa, ocurrió un intercambio telefónico con el Consejo Nacional Electoral, y ni siquiera lo hice yo. Lo hizo Omar Barboza, Teodoro (Petkoff) y Julio Borges.
-¿Y qué estaban pidiendo?
-Simplemente la aplicación de la ley, que se cerrasen las mesas a las 4 de la tarde. O sea, mira, no existe nada en esta tierra que pudiese cambiar o torcer la decisión nuestra de participar y de pelear hasta el último voto. Eso no tiene precio, no tiene valor algunos. Porque teníamos puesto allí todo, hasta nuestra vida.
-¿Cómo ve ahora la situación de la oposición?
-Por primera vez se está construyendo una alternativa con seriedad, que está trabajando en función de participar y de hacer le contrapeso y el equilibrio democrático en el país.
-¿Comparte usted la idea de que Venezuela está yendo hacia un sistema totalitario inspirado en el modelo cubano?
–Hay muchos signos en esa dirección. Por ejemplo, ese anuncio que acaba de hacer el gobierno de eliminar y quitarle la concesión a Radio Caracas Televisión, eso pudiera ser una demostración totalitaria y antidemocrática. También, lo que se ha manifestado en función de aprobar una ley de Educación para ideologizar a los niños en la escuela, eso es un signo de control totalitario que hay que combatir.
-¿Cómo piensa la oposición combatir esta tendencia totalitaria?
-Tenemos nuestra estrategia y nuestros planes, y los iremos anunciando y haciendo en función de cada situación.
-Hay quienes plantean la desobediencia civil, y hay otros que proponen una lucha dentro de los términos legales que el mismo gobierno está controlando. ¿Por dónde iría la lucha de Rosales?
-Nuestra lucha tiene que ser democrática. No podemos apartarnos del sentido democrático, porque entonces perdemos toda intención y toda la voluntad en función de lo que queremos hacer.
-¿Cómo califica la presencia cubana en Venezuela?
-Una cosa es la labor que están haciendo que podría tener su toque humano y que podría ser una labor social. Pero otra cosa es el activismo político. Hay activistas cubanos por cientos en Venezuela, en los estados, en las instituciones, en los ministerios. Es un tema que nos preocupa y que lo venimos diciendo.
-Hay quienes dicen que Rosales debería renunciar a la gobernación del Zulia para digirir la oposición a nivel nacional.
-La voy a dirigir, pero ¿quien dice que un líder tiene que ser un desocupado para poder ser líder? Ese es otro error. Los políticos tenemos que ocuparnos de algo. Yo toda la vida he trabajado y me he preocupado de tener una actividad permanente además de la política.
-¿Chávez se va a quedar en el poder hasta el 2031?
-Chávez no se va a quedar hasta el 2031. Chávez va a salir por los votos en el próximo proceso, dentro de seis años.
-¿Está calculando que probablemente no va a haber referendum revocatorio a mitad de este nuevo período?
-El referendum es una alternativa, pero no me gusta estar creando expectativas. Es decir, cómo vamos a anunciar desde ahorita, empezando su gobierno, que dentro de tres años, cuando se va a valorar cuál es su gestión, si es buena o es mala, desde ya vamos a decretar que es mala y que lo vamos a sacar con un referendum. Eso no lo cree nadie.
-¿Cuál cree usted que ha sido el éxito de Chávez?
-El haber tenido el barril de petróleo a $60. Así cualquiera. Me gustaría que el petróleo estuviera como lo estuvo en lo que él llama la Cuarta República, que llegó a estar en $8 , para ver cuál es el fenómeno que dicen que es, o cuál es su capacidad de gobierno. El gobernante y el político demuestra lo que es y para qué sirve, en tiempos difíciles. En bonanza cualquier mentecato puede ser exitoso.
-¿Se está refiriendo a Chávez como mentecato?
-Cualquier mentecato pudiera ser exitoso gerenciando un país. ¿Cuál es esa fuerza electoral que tiene él? Bueno, ha construido con el asesoramiento de Cuba y de ese equipo cubano que es especialista en eso, a través de ese proyecto de actividad social, ha sabido llegar a la gente con ese dinero.
-¿Qué piensa usted qué va a pasar con Chávez cuando se muera Fidel Castro?
-Yo creo que -y es la percepción que tengo y los mensajes que he recibido- dentro del movimiento en Cuba, no sólo el pueblo sino la dirigencia ya no quiere seguir la línea de Fidel Castro. La desaparición política total de Fidel va a afectar a Chávez, podría ayudarnos a la democracia en el hemisferio.
-¿Usted piensa que los venezolanos aceptarán un sistema rígido de control estatal como el que existe en Cuba?
-No lo aceptarían. Ese es el error. Venezuela no es Cuba, ni la Venezuela de hoy es la Venezuela de cuando Fidel Castro se inició y dio sus primeros pasos como dictador. Son dos épocas, son dos países totalmente distintos.
-Y ¿porqué los venezolanos le dieron un apoyo mayoritario, según las pasadas elecciones, a un Chávez que propone ir a una sociedad inspirada en el sistema cubano?
-El problema es que Chávez ha sabido utilizar el populismo para hacerle llegar beneficios a la gente y el apoyo obtenido se ha debido a esta política de dar beneficios sociales, porque la gente no tiene plena conciencia de lo que significa una dictadura como la de Cuba.
-¿Qué tiene que decirle a la gente que lo apoyó y que ahora se siente decepcionada?
-Yo creo que la gente tiene un gran respeto por el trabajo que hicimos. Donde quiera que he ido la gente me saluda con cariño, me abraza, me brinda aprecio.
-¿Lo reconocieron cuando estuvo en Disneyworld?
-La gente sabe que nosotros hicimos un gran esfuerzo y que arriesgamos todo. Yo puedo ser un cómodo de la política y esconderme, y no enfrentar eso. Lo he enfrentado todo el tiempo. Yo he enfrentado esto desde el principio. Yo he podido acomodarme como han hecho muchos, pero no lo he hecho. Nos enfrentamos a un estado poderoso, rico, de los más ricos del mundo, que controla todos los poderes, el poder judicial, las empresas del estado, las gobernaciones, las alcaldías, que controla todo, que ademas tiene un barril de petroleo a $60.
-Y sin embargo usted dice que Chávez ganó limpiamente.
-Pero además de eso, enfrentamos el movimiento de apatía que existía y el movimiento de abstencionismo.
-¿Habrá condiciones para que se produzca violencia en las calles en Venezuela?
-De verdad que apostaría a la paz, a la búsqueda de soluciones por la via democrática y pacífica.
