El submarino convencional de la familia Scorpene, del que Brasil compró cuatro unidades a Francia en el marco de importantes contratos de armamento por valor total de 6.000 millones de euros (más de 8.000 millones de dólares) está destinado a la protección de las costas.

Está dotado con un sistema de propulsión diésel-eléctrico, tiene entre 67 y 76 metros de longitud, según las versiones, y pesa entre 1.550 y 2.000 toneladas. Tiene una autonomía de 45 días y una velocidad superior a los 20 nudos.

Está diseñado para albergar entre 30 y 45 pasajeros y puede hundirse a más de 300 metros.

El Scorpene está equipado de un sistema de combate integrado que incluye medios de detección submarina perfeccionados y seis lanza torpedos. También puede disparar misiles SM39 (tipo Exocet).

Su coste es de entre 350 a 400 millones de euros (entre 490 y 560 millones de dólares) en función de las opciones elegidas.

Los submarinos vendidos a Brasil se realizarán en un astillero que se construirá en Sepetiba, al oeste de Rio de Janeiro.

El primero de los cuatro submarinos convencionales (Brasil compró otro más que será adaptado a propulsión nuclear) se construirá, no obstante, en el astillero de Cherburgo (norte de Francia).

Francia vendió ya dos unidades de Scorpenes a Chile, otros dos a Malasia y seis a India.

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