Una aterrador crimen tuvo lugar esta semana en Las Minas de Barura. Dos salvajes criminales entraron en el domicilio de una familia a pedir dinero y mataron a la madre y a dos hijos. Los otros 2 y el padre resultaron heridos.

Fotos: JC

Así lo cuenta hoy Laura Dávila en “El Universal”:

La hora y media que duró la tortura y muerte de Mari Rodríguez y la de sus hijos, fue también el ataque a una comunidad que vio impotente cómo la asesinaban dentro de su casa en la escalera “los Monstruos” en la calle Anare del barrio El Rosario en Las Minas de Baruta, sin que nadie pudiera hacer nada.

Eran las tres de la mañana del dos de enero cuando los vecinos comenzaron a llamar a la policía alertados por los gritos de los niños cada vez que le daban un tiro, pero no llegaron sino hasta cinco horas después cuando Mari y sus dos hijos varones ya estaban muertos y las niñas habían quedado heridas.

En la noche Mari le dijo a su esposo Eliécer Altamar Rodríguez, de 45 años, que mejor no saliera, pero aún así se fue a visitar a su mamá un poco más arriba de su casa. Regresaba solo por la calle a las tres de la mañana cuando vio a “Joseíto” “Meiker” y el “Wilo” a los que conocía de la zona y a los que eventualmente les vendía cigarros en la bodega improvisada que tenía en su casa.

Cuentan que le exigieron dinero, pero él no tenía, así que le dispararon en una pierna y el logró correr a su casa. Mari, que oyó lo que ocurría trató de auxiliarlo, pero los asesinos lograron meterse en la casa y entonces ella y sus hijos fueron el objetivo.

Querían dinero que ella no tenía.

Comenzó la cuenta regresiva “voy a contar del diez al cero y si no me das el dinero le voy a disparar a tus hijos” prometieron. Cada vez que ella dijo que no tenía plata uno de los niños recibió un tiro. Los varones de siete y once años tenían múltiples heridas. La pequeña de 9 recibió tres disparos y se escondió entre la nevera y la cocina y se desmayó por lo que la dieron por muerta. La mayor de 14 años se escondió entre unas sábanas, pero en el tiroteo una bala la alcanzó en un brazo.

Sólo haber visto el ataque le valió a Elvis Colina, vecino de Mari, que los asesinos lo hirieran en una pierna y trataran de entrar a robarle a él también. Pero él pudo cerrar la puerta y asegurarla con los objetos que consiguió. Así se salvó de que le mataran. A Mari le dispararon varias veces hasta que le dieron un tiro en la cabeza.

Cuando los vecinos sacaron a las niñas heridas a las 4.30 am los asesinos aún estaban en la zona y se cuenta que apuñalaron a otra persona cuando bajaban que les dijo que no tenía dinero.

Deibys Lizarazo, sobrino de Mari, cuenta que Eliécer es albañil y su esposa se quedaba en casa a cuidar de los pequeños, todos los cuales estudiaban en la escuela Santa Cruz del Este. Efectivos de la División Contra Homicidios del Cicpc allanaron varias casas en la zona en busca de los asesinos quienes fueron identificados por testigos.

Fotografías de los dos criminales difundidas por el CICPC:


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