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Hoy la Revista Zeta, con un trabajo especial, recuerda la vida y formación de Cruz Villegas, “un comunista que dedicó parte de su vida al sindicalismo venezolano, en condiciones nada gratas”, cuando se cumplió, el 11 de enero, 15 años de su muerte.

Publicado en Revista Zeta (Venezuela) –

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Vladimir Villegas, en su columna publicada el pasado martes en El Nacional, se pasea por las luchas como político y sindicalista de su padre, Cruz Villegas, quien a quince años de su desaparición, sigue siendo recordado con respeto por quienes lo conocieron.

Esta es su columna completa:

El pasado domingo 11 de enero la tumba del viejo Cruz Villegas fue el escenario para que, con ocasión del decimoquinto aniversario de su desaparición física, sus familiares, encabezados por Maja Poljak, esposa y compañera de duros combates contra la injusticia y por un mundo mejor, sus camaradas del PCV, y amigos de otras corrientes rindieran tributo a su larga trayectoria de hombre de bien, de dirigente obrero honesto y de consecuente militante de la solidaridad.

Una lluvia de mediana intensidad cesó para permitir que los allí reunidos dejáramos constancia de que, pese a estos tres lustros transcurridos, aún se mantiene presente el recuerdo de ese negro aguerrido que sabía respetar la disciplina del partido en el cual militó por más de cinco décadas, pero que también asumía sin ningún titubeo una actitud de crítica sincera y directa cuando consideraba que alguna decisión era errada.

De un dirigente político que en su faceta de padre nunca ahorró el cariño para con sus hijos ni los gestos de amor para con su esposa croata de descendencia judía, tan perseguida como él lo fue durante largos años.

Fue un acto sencillo pero muy emotivo, en el cual ese venezolano sereno pero a la vez combativo y profundamente humanista como lo es el entrañable Jerónimo Carrera, pronunció hermosas palabras para recrear algunos pasajes de la vida del viejo Cruz, de sus luchas contra la dictadura, de las prisiones que sufrió incluso en tiempos de Betancourt y Leoni, y de su íntegra condición de líder sindical.

Todos fuimos oradores de orden. Por supuesto, no faltaron las voces de algunos de sus hijos e hijas, nietos y otros compañeros y amigos como Otto Graterol, Perfecto Abreu, Oscar Figuera, María del Mar de Lovera, viuda del Alberto Lovera, Giovanni Cedeño, que pusieron de relieve la firmeza de principios y la condición humana de este venezolano, poeta y autodidacta, descendiente de esclavos y nacido en el Tuy, que entregó lo mejor de sí en defensa de las ideas que profesó, y sobre todo en defensa de los trabajadores y en busca de su unidad, una tarea que sigue sin concretarse.

También se hicieron presentes el diputado Eustoquio Contreras y el economista, ex parlamentario y ex ministro de pensamiento socialcristiano José Miguel Uzcátegui, así como el abogado de origen árabe Raimundo Kabchi.

Ellos tuvieron cálidas y generosas palabras para referirse a ese extraordinario ser humano que fue nuestro inolvidable padre, para quien la amistad era un templo tan sagrado como las ideas en las cuales militó.

Por cierto, Kabchi recordó que Cruz Villegas siempre fue solidario con la causa palestina, sobre todo en momentos políticos distintos al actual, cuando era impensable que desde el gobierno se adoptaran acciones para denunciar crímenes de guerra tan terribles como los que hoy se cometen en Gaza contra todo un pueblo.

Al honrar la memoria de Cruz Villegas honramos también a todo ese conglomerado de hombres y mujeres que lucharon en las peores condiciones, y en medio de la más brutal represión, que no dudaron en defender sus ideas aún a costa de la libertad o de la vida.

Por eso creo que se comete, además de un error histórico, una injusticia cuando se pretende echar al olvido décadas de lucha al decir que la revolución venezolana comenzó en 1989 con el “Caracazo”.

Nuestro viejo se incorporó a la lucha social y política a la muerte de Gómez, y ya en ese entonces Gustavo Machado, Pío Tamayo, Ernesto Silva Tellería, Fernando Key Sánchez, Manuel Taborda y tantos otros andaban desafiando al tirano y declarándose comunistas cuando eso costaba nada más y nada menos que 20 años de prisión, gracias al famoso “inciso sexto”. Honor a quien honor merece.

La imborrable presencia de Cruz Villegas
Vladimir Villegas
El Nacional

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