El Nuevo Diario de Nicaragua relata hoy una serie de anécdotas ocurridas en la toma de posesión de Daniel Ortega. Como no podía ser de otra forma varias de ellas tuvieron como protagonista a Hugo Chávez: provocó un retraso de 2 horas, lo tuvieron que sentar lejos de Insulza y además le dejaron, por una confusión, sin medalla.

Tomado de “El Nuevo Diario“:

Con casi dos horas de retraso, el presidente Daniel Ortega recibió finalmente la banda presidencial en un acto plagado de desaciertos. Uno de ellos fue precisamente el hecho de que el presidente saliente, Enrique Bolaños olvidó ponerle la banda presidencial al titular de la Asamblea Nacional, René Núñez.

De acuerdo con el protocolo, después de recibir la banda, Núñez debía quitársela y ponérsela al presidente entrante; sin embargo, al recibirla de Bolaños, Núñez la dobló y la puso sobre la mesa del presidium.

Una vez que Núñez le impuso la banda presidencial a Ortega, lo hizo al revés, es decir, con el escudo de Nicaragua invertido, por lo que el mandatario debió quitársela y colocarla correctamente. Eso mismo pasó el 25 de abril de 1990, cuando Ortega le colocó la banda presidencial a su sucesora Violeta Barrios de Chamorro.

La espera del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, provocó el retraso del acto por unas dos horas, lo que se tradujo en un malestar generalizado de los asistentes.

Insulza lejos de Chávez

Cuando finalmente llegó el presidente venezolano, éste fue colocado bastante lejos del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, a fin de evitar algún tipo de encontronazo diplomático entre ambos debido a los últimos ataques verbales de Chávez en contra del secretario general de la OEA.

¿Faltaron medallas?

Uno de los primeros decretos del presidente Ortega fue la creación de la Medalla de la Unidad Latinoamericana, que entregó a los presidentes asistentes al acto de investidura.

En un acto fuera de todo protocolo, la medalla fue entregada a cada uno de los mandatarios por jóvenes ataviadas con trajes típicos y al compás de La Mora Limpia, pieza musical original de Justo Santos.

Sin embargo, el presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, no la recibió, y esto provocó la reacción inmediata de la embajadora azteca, Columba Calvo, quien se levantó de su asiento y corrió velozmente hasta llegar donde la primera dama, Rosario Murillo para pedir una explicación sobre lo sucedido.

Al igual que Calderón, el mandatario venezolano, Hugo Chávez, tampoco recibió la medalla. La razón es sencilla, las jóvenes encargadas de “condecorar” a los presidentes, pusieron las medallas en el cuello de dos personas que no eran jefes de Estado.

Ante el reclamo de la embajadora mexicana, Murillo debió extender el baile de las jóvenes y buscar las medallas que hacían falta para luego imponerlas a Calderón y Chávez como correspondía.

Para evitar una nueva equivocación, una de las jóvenes de protocolo se colocó justo detrás del presidente mexicano para que le colocaran correctamente la medalla. Con Chávez no hubo necesidad, pues se encontraba bien identificado encabezando la fila de presidentes

Este otro artículo del mismo diario se titula: “Chávez se robó el show

Con la cartera llena de petrodólares listos para la distribución, el mandatario venezolano, Hugo Chávez, se convirtió en el protagonista del traspaso de poderes del nuevo presidente, el sandinista Daniel Ortega. La investidura de Ortega se convirtió en un festival “chavista”.

La ceremonia constituyó además un explícito compromiso de unidad política entre Nicaragua, Venezuela, Bolivia y Cuba, y un homenaje al jefe del Estado de este último país, Fidel Castro. La escena final fue la de Ortega abrazado a sus colegas venezolano y boliviano, Evo Morales, con el puño en alto los tres, al son de la canción “El pueblo unido jamás será vencido” sobre un escenario ante más de 100.000 personas concentradas en la Plaza de la Fe de Managua.

Tras ser el causante del retraso en más de una hora y media de la ceremonia en la que el ex guerrillero sandinista recibió la banda presidencial de su predecesor, Enrique Bolaños, Chávez fue el primero en hablar en la “fiesta popular” que siguió al acto oficial para anunciar que en él Nicaragua “tiene a un hijo” y en Venezuela a “una hermana, una hija”.

“Nicaragua recibe 300-400 millones de dólares de préstamos de todo el mundo y Venezuela ha prometido que la ayuda será de 600 millones”, explicó a France Press el sociólogo René Vargas, justificando el protagonismo del mandatario venezolano. “No creo que vaya más allá de lo que estamos viendo. Si va más allá, evidentemente que cometería un error”, agregó el analista.

“He venido hoy a Nicaragua con el corazón desbordado de emoción y de júbilo”, dijo Chávez. “Traigo el abrazo infinito y profundo de la revolución bolivariana”, agregó y también envió “una abrazo al compañero Fidel Castro”, jefe de Estado de Cuba, de quien dijo que “debe estar muy feliz”. “Patria, socialismo o muerte”, gritó Chávez desde un escenario, con Ortega a sus espaldas, ante los miles de personas que llevaban dos horas esperando escuchar a Ortega.

El nuevo presidente de Nicaragua, vencedor de las elecciones del 5 de noviembre, se adhiere este jueves a la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA) que promueve el mandatario venezolano Hugo Chávez, aunque mantendrá el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos.

Los dos mandatarios tienen previsto firmar también varios convenios y Chávez hará entrega de “donaciones” a Venezuela, según la secretaria de Comunicación del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que sigue siendo la ya primera dama, Rosario Murillo. La energía, la educación, la salud y la infraestructura serán los sectores más beneficiados por el petrosocialismo que impulsa Chávez en la región.

Los acuerdos incluyen el suministro de 32 plantas generadoras de electricidad, para resolver el déficit de energía que enfrenta el país desde hace casi un año, así como la entrega de crudo venezolano a precio preferencial. Durante la campaña electoral llegaron dos barcos cargados de combustible barato para las alcaldías sandinistas, pero tras su triunfo, Ortega aseguró que ese acuerdo se hará bajo tutela del Estado.

“Sin duda, Ortega ya está incorporado al club de Chávez, aunque va con pies de plomo porque no quiere perjudicar su relación con Estados Unidos”, cuyo presidente, George W. Bush, llamó a principios de semana a Ortega para felicitarlo y recordarle la necesidad de preservar la democracia, explicó a France Presse el ex canciller del gobierno de Arnoldo Alemán, Emilio Alvarez.

Aunque admite que la ceremonia de investidura fue “un show alrededor de Chávez”, Alvarez cree que todavía “no hay señas sobre el verdadero juego” de las nuevas autoridades de Managua. “Habrá que esperar seis meses”, dijo, aunque confía en que la primera dama, que ejerce una enorme influencia sobre Ortega, es “más moderada y no lo incita al confrontamiento”.

Desde su victoria en las urnas, Ortega se ha esforzado en tranquilizar a Estados Unidos, que no escatimó esfuerzos para impedir su vuelta a la presidencia, así como a inversores y empresarios y a los organismos internacionales de que no es el mismo dirigente de la revolución sandinista (1979-90).

En el discurso pronunciado en la noche del miércoles, el primero como presidente, dejó claro que sus prioridades son reducir la pobreza, que afecta al 70% de la población, combatir la corrupción, mantener la unidad nacional, además de confirmar que sigue vigente el TLC con Estados Unidos y que no habrá privatizaciones de las empresas públicas.

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