En un artículo publicado hoy en El Nacional la periodista Liza López le dedica sus líneas al grupo de los Ni-ni, venezolanos que conviven con los chavistas y los opositores, pero no se identifican con ninguna de las políticas de estos dos grupos.

Este es el artículo completo:

Ella se abstuvo de votar en las elecciones de 1998. Hugo Chávez no logró convencerla en aquella campaña presidencial. Otros candidatos, tampoco. Cuando gobernaban los adecos o los copeyanos, le sucedía lo mismo: no se identificaba con esos partidos. Por eso siempre se rebelaba y no acudía a las urnas.

Foto: El Nacional

Esperaba, ­todavía espera­ un liderazgo que realmente la atrape. Pero nada. Piensa que ni en la cuarta república ni en la de ahora ha habido un protagonista político que encamine sus ideales. Se siente huérfana de líderes, pues.

Una orfandad que se acentuó en esta última década de gobierno.

Algunos programas sociales emprendidos por el chavismo le llaman la atención. ¿Cómo no estar de acuerdo con darles mayores oportunidades a quienes las necesitan? Pero le atrae el fondo, la esencia, no la forma como los aplican.

Cuestiona la ineficacia del Gobierno y le decepcionan tantas promesas incumplidas. Sobre todo, rechaza la verborrea (es su palabra preferida para describir las alocuciones) del presidente Chávez.

Tiene una amiga con la que comparte esta visión
. La diferencia entre ellas es que en momentos electorales una suele votar a favor del chavismo y la otra en contra.

Una es capaz de perdonar los errores para que el proyecto continúe y la otra no cree en el perdón cuando se trata del país. Una no ha decidido por cuál opción votará en la enmienda y la otra está clarísima en que dirá No (sí, está votando desde el referéndum revocatorio).

Ambas, sin embargo, entran en la categoría que agrupa a la mayor parte de los venezolanos desde hace unos años. A los analistas se les han ocurrido varios nombres para bautizarlos: los Ni-Ni, los no alineados, los independientes (término de la era antes de Chávez). Pero ellas también huyen de eso.

De las etiquetas. De los polos chavismo/oposición.

No es que no sean ni esto ni lo otro. Tienen ideales firmes, sólo que son distintos a lo que existen en el mercado político.

Orfandad volátil

. Varias de las encuestadoras más importantes del país (Datanálisis, Instituto Venezolano de Análisis de Datos de Félix Seijas, Lacso, Consultores 21) coinciden en que este grupo representa entre 45% y 55% de la población, cifra que supera la de los chavistas y la de los opositores.

Allí conviven perfiles de venezolanos muy distintos, pero con un lazo en común. No se identifican con ninguno de los dos bandos y rechazan la polarización. No obstante, en momentos políticos clave o cerca de un evento electoral, este sector suele estrecharse. Disminuye porque su postura favorece a alguno de los bandos.

Allí conviven perfiles de venezolanos muy distintos, pero con un lazo en común. No se identifican con ninguno de los dos bandos y rechazan la polarización

En la medición de Datanálisis realizada justo después de las elecciones regionales, por ejemplo, el grupo representaba 33% de los venezolanos (los chavistas 35% y la oposición 26%). Y así va fluctuando.

Un mes antes de la reelección presidencial (noviembre 2006) la cantidad bajó a 28%. Cuando se anunció que no renovarían la concesión a RCTV, creció a 49,5%.

Los analistas afirman que los Ni-Ni/no alineados/independientes son más severos con las ofertas electorales que el resto. “Los chavistas le dan un cheque en blanco al Presidente. Los de la oposición votan contra Chávez. Los NiNi evalúan las opciones para tomar su decisión. Son más irreverentes“, afirma Luis Vicente León, director de Datanálisis.

Es un grupo que siempre ha existido, sólo que en otros gobiernos no era tan protagónico. Se hicieron más visibles después de los sucesos de abril 2002 y del paro petrolero. “Son más hijos de la oposición que del chavismo. Se frustraron mucho con esos líderes durante el paro”.

Para los opositores, agrega el economista, ellos son unos “traidores” que le permiten al mandatario “hacer lo que le da la gana”. A los ojos del chavismo, los Ni-Ni “son unos desgraciados que traicionan al líder porque no aceptan sus bondades”.

Por esto ambos bandos se desesperan cuando se acerca un momento electoral, pues saben que este grupo es el que inclina la balanza a favor o en contra.

Se acentúan entonces las estrategias, como está sucediendo ahora con la enmienda: el chavismo busca afianzar la polarización con mensajes de chantaje como “sin Chávez no hay misiones sino vacío, guerra”; mientras que la oposición insiste en que es una opción ya rechazada el 2-D, que si se aprueba el Presidente mandará indefinidamente.

Foto: El Nacional

Los indispensables.

En los diez años de Gobierno, la mayoría de estos huérfanos de liderazgo se ha alineado hacia el chavismo en las votaciones.

Pero este comportamiento cambió a partir del referéndum para la reforma constitucional en 2007. Inclinaron el péndulo hacia el rechazo de la propuesta.

Desde entonces, los números de la oposición han aumentado cerca y durante una consulta electoral. Así se evidenció en las regionales pasadas.

También influye la cantidad de dirigentes chavistas que se pasaron a la disidencia en el último año y medio.

Cálculos del Laboratorio de Ciencias Sociales indican que este grupo creció 3% desde 2007.

Magdaleno: Por eso se están distanciado del proyecto chavista y se mantienen escépticos ante la oposición. Ya no creen en nadie: nueve de cada diez no alineados no simpatiza con partidos políticos

El politólogo John Magdaleno y el sociólogo Roberto Briceño, directivos de Lacso, dicen que los niveles de decepción y desacuerdo con el Gobierno son más elevados ahora. “Pero tampoco se identifican con la oferta de la oposición. No hay un liderazgo fuerte que los enganche. Es como una mujer decepcionada del marido que todavía no se ha vuelto a enamorar”.

Son personas con planes, y que sienten que pueden tener fuerza propia. “Por eso se están distanciado del proyecto chavista y se mantienen escépticos ante la oposición. Ya no creen en nadie: nueve de cada diez no alineados no simpatiza con partidos políticos”.

Son la bisagra entre los chavistas convencionales y la oposición dura, con un peso increíble en situaciones clave como la que se avecina el 15F. “Son un campo fértil para el surgimiento de un líder que capitalice esa frustración”, subraya Luis Vicente León.

“Nadie les ha enviado un mensaje. La oposición está encerrada en su propio narcisismo“, agregan los consultores de Lacso.

“Si los opositores logran movilizar a este grupo, seguro marcarán una buena diferencia“, remata Saúl Cabrera de Consultores 21.

Faltan dos semanas para aprobar o rechazar la enmienda y salta a la vista ­y a los oídos­ la avalancha de mensajes por el Sí. La estrategia del chavismo, concluyen los analistas, es reforzar la polarización y el chantaje a sus seguidores, usando todos los medios disponibles, que son demasiados.

Mientras tanto, el otro bando luce disminuido. Los líderes de la oposición están a punto de perder esos votos de los Ni-Ni/ no alineados/independientes conquistados desde 2007, como lo demuestra la última encuesta de Datanálisis.

El grueso de este grupo sucumbió ante la polarización y tomó postura. El resultado: 51% de los venezolanos apoya la enmienda, 48% la rechaza.

Foto: El Nacional

Liza López V.
El Nacional

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