Un miembro de la Policía Metropolitana que hasta hace días era escolta de un rabino es el principal sospechoso de dirigir un grupo de 10 personas que atacó la mayor sinagoga caraqueña el mes pasado, confirmó el lunes el ministro para Relaciones Interiores.

Tareck El Aissami dijo que este funcionario “conocía perfectamente la estructura interna de la sinagoga”, así como sus dispositivos de seguridad.

El sospechoso no fue directamente identificado en una lista de 11 personas difundidas por el ministro y que contiene solamente nombres.

El ministro dijo que las pintas ofensivas que se hicieron en el centro religioso buscaban “desvirtuar la investigación, y en segundo lugar dirigir la atención hacia el gobierno nacional”.

El ataque había generado críticas en el mundo contra el presidente Hugo Chávez, quien en informes recientes sobre derechos humanos en Ecuador emitidos por el Departamento de Estado se le señala como contemplativo de los actos de vandalismo antisemitas.

Robert Woods, portavoz del Departamento de Estado, dijo en Washington que no podía confirmar si el gobierno venezolano había hecho un avance en las investigaciones.

“Pero, he visto las informaciones en el fin de semana”, dijo en diálogo regular con reporteros. “Seguimos preocupados por cualquier actividad antisemítica que ocurra en Venezuela o en cualquier parte del mundo”.

Woods expresó, sin embargo, su confianza en que el gobierno venezolano “hará todo lo que esté a su alcance para que este tipo de hechos no continúen, así como arrestar a todos los autores de actividades antisemíticas…”

Chávez ya había informado del arresto de sospechosos el domingo en una entrevista en el canal privado Venevisión, donde señaló además que, al parecer, hubo cierta ayuda desde dentro del recinto.

“El jefe de la banda es un funcionario de la Policía Metropolitana que estuvo durante los últimos cuatro años como escolta personal del rabino de esa sinagoga”, dijo.

Informó que el ex escolta fue detenido junto con otros siete policías y tres civiles como parte de una investigación.

Agregó que entre los detenidos está también uno de los vigilantes de la sinagoga “que incluso está demostrado que cortó el sistema eléctrico desde dentro” para facilitar el ingreso de los intrusos.

“Le pagaron, ya sabemos incluso cuanto le pagaron”, acotó.

La sinagoga Tiferet Israel, la mayor de la capital, fue atacada el 30 de enero por un grupo de hombres que destruyó objetos sagrados y pintó los muros. Los atacantes hurtaron una computadora y un dispositivo de almacenamiento electrónico con una base de datos de los feligreses del centro religioso.

Elías Farache, presidente de la Asociación Venezolano-Israelita, agradeció a las autoridades la “rápida y efectiva” gestión para dar con los imputados en el caso.

“Estamos en el deber de agradecer al gobierno nacional su interés en el caso y su vigilancia… de ahora en adelante también para eliminar esa cantidad de mensajes antisemitas que han venido apareciendo y que han hecho que haya un clima de odio en algunos medios”, agregó el directivo.

Farache rechazó “los señalamientos gratuitos de algunos sectores que acusaban a la comunidad de haber montado esta profanación para perjudicar al gobierno“.

La acción contra la sinagoga capitalina ocurrió en medio del reciente enfrentamiento diplomático entre Venezuela e Israel ante la ofensiva militar de este último en la Franja de Gaza, en protesta a lo que Chávez expulsó al embajador israelí en Caracas y el gobierno de ese país respondió la medida expulsado también a dos diplomáticos venezolanos.

Fabiola Sánchez – El periodista Néstor Ikeda en Washington contribuyó a esta información.
Copyright 2009 The Associated Press.

Por su parte, en su edición de hoy, Deivis Ramírez en “El Universal” aporta una versión de los hechos:

Según información aportada por fuentes del Cicpc, de manera extraoficial, el hecho se suscitó luego de que uno de los imputados, Edgar Alexander Cordero, funcionario activo de la PM adscrito a la zona 6, y quien también hacía de escolta de uno de los rabinos de la sinagoga, le solicitara el préstamo de un dinero al religioso y éste se lo negó. Al parecer, Cordero planificó el robo, pues consideraba que en las cajas fuertes del templo tenían dinero suficiente.

Fue entonces, comentaron las fuentes, cuando Cordero contactó a uno de los vigilantes de la sinagoga, Víctor Eduardo Escalona Lovera, para efectuar el hecho delictivo, pues él tenía conocimiento de la distribución de las oficinas.

Luego se hizo contacto con el grupo de efectivos y otros civiles para consumar el hurto. Se dice, que los policías tenían la certeza de que en las cajas fuertes había suficiente dinero para repartir. Esa noche, entraron en cambote y detuvieron a los vigilantes. Lo extraño, según destacaron las fuentes, fue que a los dos guachimanes los separaron, nunca estuvieron juntos mientras se realizaba el ataque.

“Eso indicó, desde un principio, que uno de los vigilantes era cómplice”, dijeron.

Luego de que el Ministerio Público citara a los dos vigilantes, en calidad de imputados, para el próximo 13 de febrero, al parecer Escalona confesó el plan.

Ello los llevó a capturar en principio a Cordero, quien figura como presunto autor intelectual del ataque, en el sector de Lídice. A partir de ese momento comenzaron los allanamientos y se logró la detención del resto de los señalados.

Las fuentes indicaron que aún falta por detener a otro grupo actuante, unas 10 personas más, donde figurarían quienes irrumpieron y rayaron las paredes del templo, presuntamente para desviar las investigaciones y darle un matiz político.

Los efectivos recuperaron la consola de video, un collar de perlas y tres motos.

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