Análisis Reuters: Lo que hará Chávez a partir de ahora
El presidente venezolano, Hugo Chávez, ganó el domingo un referendo que le abre las puertas a la reelección con una cómoda mayoría que le permitirá acelerar sus reformas socialistas, aunque la crisis económica en ciernes pondrá a prueba la fortaleza de su “revolución”.
Tras una década en el poder, el mandatario dice necesitar al menos 10 años más para afianzar su ecléctico “socialismo del siglo XXI” y, tras el “Sí” a una enmienda constitucional que permite la postulación sin límites de todos los cargos públicos, podrá presentarse a las presidenciales previstas para el 2012.
Sin embargo, el mayor exportador de crudo de Sudamérica enfrenta un complicado panorama económico por el desplome de los precios del crudo, principal fuente de ingresos del país, y una galopante inflación que amenaza con diluir los beneficios de los programas sociales, base de la popularidad de Chávez.
POLITICA INTERIOR
* Chávez recuperará, e incluso aumentará, su popularidad luego de que perdiera aceptación durante la campaña electoral por su discurso radical para impulsar la aprobación de la enmienda, lo que le dará unos meses con amplio margen de maniobra para tomar medidas que podrían ser impopulares.
* Inicialmente mostrará un tono conciliatorio con sus adversarios, pero el enfrentamiento seguirá latente y volverá a eclosionar a finales de año, cuando los bandos comiencen a prepararse para los comicios parlamentarios del 2010.
* El triunfo devuelve al militar retirado el halo de invulnerabilidad electoral que perdió en el 2007, cuando los venezolanos rechazaron una amplia reforma constitucional que contemplaba la posibilidad de “reelección continua”, propinándole su primer fracaso en las urnas.
* La fragmentada oposición, que venía de avanzar políticamente en las regionales del 2008 y envalentonada por el rechazo a la reforma el año anterior, recibe un duro golpe político y tendrá que reorganizarse para ganar espacios en la Asamblea Nacional, dominada por el oficialismo.

ECONOMIA
* El derrumbe de los precios del crudo pone en jaque algunos planes socialistas de Chávez, quien tras su abrumadora reelección en el 2006 inició una ambiciosa campaña de nacionalizaciones de amplios sectores de la economía en la que todavía tiene que pagar algunas de las empresas estatizadas.
* Sin embargo, analistas creen que el Gobierno aún podría intervenir otros sectores estratégicos -como alimentación, salud y financiero- buscando mayor control estatal para reducir los efectos de la crisis sobre la población.
* El mandatario ha prometido no recortar el multimillonario gasto social y ha descartado una devaluación o nuevos impuestos, por lo que utilizará al límite las reservas internacionales y diversos fondos para surfear la crisis a la espera de una recuperación de los precios del crudo.
* Analistas creen que Chávez se verá obligado a devaluar el bolívar.
* Aunque limitado por la difícil situación económica, el líder izquierdista continuará impulsando la economía estatal, social y comunitaria en detrimento del sector privado con movimientos como más toma de tierras o de empresas locales por parte de grupos comunitarios organizados.
* Además, seguirá trasvasando recursos a organizaciones comunitarias de base -que dependen directamente del poder central y no de las administraciones locales, algunas en manos de la oposición- para construir la economía socialista.
POLITICA EXTERIOR
* Relegitimado en las urnas, Chávez mantendrá el compás de espera ante el nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aunque continuará exibiendo su discurso “antiimperialista” y crítico con el capitalismo de Washington reforzado por su nueva victoria electoral.
* El líder venezolano seguirá siendo el referente de los gobiernos izquierdistas de América Latina, logrando un paso más que sus aliados de Ecuador y Bolivia, quienes recientemente aprobaron nuevas constituciones de corte socialista pero que siguen limitando sus mandatos.
* La victoria en las urnas le permitirán relanzar su política internacional, que se ha visto obligado a dejar de lado por la ajetreada agenda doméstica, donde seguirá profundizando alianzas con otros gobiernos hostiles a Washington, como Cuba, Irán y Rusia.
(Por Enrique Andrés Pretel, editado por Alejandro Lifschitz)
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