El diario “El Nacional” publica hoy un amplio trabajo sobre el secuestro de Germán García Velutini y revela detalles del lugar donde se produjo el plagio así como las declaraciones de algunos testigos del hecho.

Esta es la nota de Sandra Guerrero:

El CICPC está procesando información relacionada con el secuestro de Germán Antonio García Velutini, vicepresidente del Banco Venezolano de Crédito, que fue plagiado por un grupo delictivo el miércoles en la tarde en Sarría cuando se desplazaba por una calle que comunica con la Cota Mil.

Un fuente vinculada con la investigación dijo que el Cicpc tiene dos elementos de interés criminalístico para identificar a los autores de este plagio. No se especificó cuáles son, pero uno fue localizado dentro del carro Mercedes Benz, color beige arena, placas XZZ069, utilizado por los antisociales para interceptar el Audi, modelo A3, color azul oscuro, matrículas AEX-72D, propiedad del banquero. Ese vehículo también fue recuperado por la policía científica en la Cota Mil, pues a García Velutini se lo llevaron en otro vehículo, presumiblemente una camioneta.

El otro elemento de interés criminalístico fue colectado en el pavimento. Los dos carros fueron trasladados al estacionamiento de la subdelegación del Cicpc de Simón Rodríguez donde fueron sometidos al barrido y activación de rastros dactilares en la carrocería, asientos y alfombras.

El Mercedes Benz, de modelo viejo, tiene violentada la switchera por lo que se presume que fue hurtado.

Cuatro hombres que vestían trajes negros y portaban armas de fuego largas se llevaron al banquero en una operación tipo comando una vez que bloquearon la calle, como lo hacen los atracadores de camiones blindados. Sin embargo, los investigadores presumen que por lo menos cuatro personas más actuaron en el secuestro como grupo de contención para intervenir en caso de que se hubiese presentado algún imprevisto.

Foto: Angel de Jesús – El Nacional

Las hipótesis

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En la policía científica existe total hermetismo respecto al caso, sin embargo no descartan ninguna hipótesis, incluso la posible participación de policías.

Aparentemente, el grupo delictivo aprovechó cuando el Audi del banquero se desplazaba por un lugar de la calle donde solo desde pocos edificios se puede observar lo que ocurre en la vía pública.

Presumen que los antisociales venían haciendo un seguimiento a la víctima desde hace días o meses para conocer sus costumbres y las rutas que suele utilizar para dirigirse a su casa y al trabajo. No se descarta que le hayan solicitado información de los montos de dinero que maneja el Banco Venezolano de Crédito.

Foto: Antonio Rodríguez – El Nacional

Lo que vieron algunos testigos

(Javier Ignacio Mayorca)

Cuando los secuestradores interceptaron Germán García Velutini, un vecino de Sarría, que se identificó como Carlos, estaba asomado en el segundo piso de su vivienda, como suele hacerlo al final de la tarde.

Eran las 5:15 pm del miércoles. Dos minutos antes García-Velutini había salido de su trabajo en la sede central del Banco Venezolano de Crédito, ubicada frente a la Comandancia General de la Armada, en la avenida Alame de San Bernardino. Conducía su compacto Audi A3 azul marino, placas AEX-72D.

El hombre de 58 años de edad giró a la derecha en el primer semáforo y recorrió 300 metros hasta el empalme entre la avenida Panteón y la Boyacá. No se dio cuenta de que lo seguía un Mercedes Benz gris, placas XZZ-069.

El carro del banquero tuvo que detenerse en la estrecha calle que comunica con la avenida Boyacá, justo frente a un graffitti morado. Una camioneta negra le impedía el paso.

“Me asomé y vi que el Mercedes Benz estaba en el centro de la vía, detrás del Audi. Más atrás la gente retrocedía y tocaba corneta. Dos tipos en flux azul caminaron hasta el carro y sacaron al conductor del Audi por la puerta derecha. Tenía una camisa amarilla manga corta. Lo llevaban por los hombros”, recordó.

Unos árboles le impedían a Carlos ver con más detalle lo que sucedía. El hombre fue a buscar unos binoculares. Pero cuando regresó todos se habían ido.

Caras descubiertas. Otros vecinos que estaban en la calle Imataca también vieron a los hombres que se llevaron en vilo al banquero. No tenían capucha y, según Daniela, portaban ametralladoras.

Cuando creyó que el peligro había pasado, la joven se acercó al Mercedes Benz que aún bloqueaba el acceso a la avenida Boyacá. Estaba encendido.

Adentro, vio unos radiotransmisores. Por eso creyó que los hombres podrían ser escoltas de García-Velutini o funcionarios policiales. “Eso fue tipo comando. Los que hicieron esto fueron profesionales”, afirmó el dueño de un taller de la misma calle que pidió la reserva total de su nombre.

El comerciante estaba frente a su negocio cuando se llevaron a García-Velutini. Le llamó la atención que debido a la premura el carro automático de la víctima quedó con la palanca de cambios en drive, y continuó su marcha por la subida sin piloto, hasta que lo detuvo un montículo de basura.

Tanto él como Carlos llamaron de inmediato a las autoridades. Los primeros en llegar fueron tres efectivos de la PM en motos azules.

José, dueño de otro taller de la misma calle, vio cómo los funcionarios policiales registraron el carro del banquero y el Mercedes. Eso le llamó la atención. Media hora después llegó una patrulla de la policía judicial.

En la avenida Panteón se formó un pequeño embotellamiento debido a la imposibilidad de salir hacia la Cota Mil. La gente tocaba corneta al creer que la calle estaba bloqueada por algún conductor imprudente.

Investigación compartida. Desde el miércoles los vecinos y trabajadores de la calle Imataca han recibido la visita de funcionarios policiales y empleados de seguridad del Banco Venezolano de Crédito que, supuestamente, colaboran en las pesquisas.

Ayer, efectivos de la policía científica reactivaron rastros dactilares en el exterior del Audi y el Mercedes Benz. También removieron las cabinas de ambos vehículos en la búsqueda de fibras o cabellos.

Actuó un grupo organizado

(Thabata Molina)

El secuestro de Germán Antonio García Velutini habría sido perpetrado por grupos que pertenecen a la delincuencia organizada.

Así lo señaló el criminólogo Javier Gorriño, que aseguró que un elemento importante es que la familia notificó la situación al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas para que se encargara del caso.

“Pareciera ser un grupo muy bien organizado, que hizo a la perfección el trabajo de identificar a la víctima, porque sabían que esta persona podría tener capacidad de pagar un rescate. El lugar donde lo interceptaron era muy puntual, se prestaba para que se hiciera la captura y huyeran. Todos estos elementos podrían hacer pensar que pudiera tratarse de un secuestro de larga data, que va a estar en poder de sus plagiarios largo tiempo”, explicó Gorriño.

El comisario Joel Rengifo, ex funcionario jefe de la División Antiextorsión y Secuestro de la policía científica, indicó que el modus operandi da claras muestras de la organización del grupo delictivo y comparó el hecho con el secuestro del también empresario Jorge Azpúrua, plagiado en 2005 en la urbanización San Román.

“En ese caso los secuestradores estaban tan organizados que sabían que Azpúrua iba en un carro blindado y se llevaron hasta las mandarrias para interceptarlo. Al final se supo que eran venezolanos y colombianos, pero gente bien organizada”, sentenció el ex policía.

Gorriño también indicó que sería prematuro hablar de la actuación de grupos policiales o de la guerrilla, porque a pesar de que se trató de una operación comando pudo haber sido producto de un análisis minucioso de los movimientos de la víctima.

“Ahí lo que se tiene, por los momentos, es un secuestro muy bien planificado, que será negociado por el secuestrador y que dependerá sólo de ellos la prolongación porque evidentemente la víctima tiene cómo pagar un rescate”, dijo el experto en seguridad.

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