En su columna de hoy del El Nacional, Vladimir Villegas ahonda en la necesidad del diálogo en Venezuela, pero admite que más importantes las conversaciones del pueblo con sus representantes para solventar los graves problemas que lo afectan.

Esta es su columna completa:

El hecho de que la propuesta de José Vicente Rangel para que se creen escenarios de diálogo entre el gobierno y la revolución haya sido cuestionada desde los más altos niveles del gobierno y sea vista con desconfianza desde no pocos factores opositores no implica que esa iniciativa carezca de sentido.

Precisamente las reacciones negativas son los argumentos que apuntan hacia su validez. Si algo escasea en Venezuela son espacios para el diálogo. Y no sólo para que el Presidente o quien él designe se siente con Leopoldo López, Julio Borges o Manuel Rosales, por citar sólo tres de los más conocidos dirigentes de la oposición.

No hay un espacio real para reclamarle a la nueva burocracia sindical “socialista” o “bolivariana” su comportamiento, similar o peor que sus antecesores cetevistas

Aquí, por ejemplo, no hay espacio para que los trabajadores le hagan llegar al alto gobierno sus problemas en materia de permanentes violaciones a la contratación colectiva en la administración pública, o en cuanto a las humillantes condiciones en las cuales numerosos empleados son contratados en entes del Estado, sin estabilidad laboral, y sin siquiera los beneficios que la Ley del Trabajo establece. Y carecen además de un espacio real para reclamarle a la nueva burocracia sindical “socialista” o “bolivariana” su comportamiento, similar o peor que sus antecesores cetevistas, o para ejercer a plenitud el derecho a sindicalizarse, sin la amenaza del despido.

No tienen espacio donde dialogar las víctimas del retardo procesal. Los presos, sometidos a condiciones infrahumanas en las cárceles, y a procesos judiciales interminables, y los familiares, quienes viven con la angustia de no saber si su hermano, hijo o esposo saldrá con vida de ese infierno. Tampoco las víctimas de la delincuencia y de la corrupción y descomposición policial.

Tampoco hay un diálogo real con las comunidades. Asambleas para “bajar” la línea o imponer proyectos en los consejos comunales son otra cosa muy distinta al diálogo.

Estamos lejos de realizar la democracia participativa y protagónica. Sin ir muy lejos, en San Bernardino, colocaron “ojos de gato” en algunas vías, pintaron pasos peatonales y no pocos rayados amarillos.

El PSUV no consulta ni por cortesía a sus aliados, y tampoco hay consulta a su militancia sobre temas de interés nacional

Pero dejaron intacta la huecamentazón que le hace la vida de cuadritos a los vecinos.

No hay espacios para que el pueblo llano, comprometido en el apoyo al Presidente, drene su descontento frente a la ineficacia de no pocos funcionarios de distintos niveles y frente a la desidia ante problemas como la basura, la falta de dotación en un hospital o la carencia de útiles o servicios en escuelas o liceos.

Y ni siquiera hay diálogo entre las fuerzas que acompañan al presidente Chávez. El PSUV no consulta ni por cortesía a sus aliados, y tampoco hay consulta a su militancia sobre temas de interés nacional. Su vida interna es fundamentalmente vertical.

Hay que erradicar la alergia al debate, y por ende crear espacios de diálogo diverso. Es verdad que hay mucho por hacer, pero también mucho por hablar. En esta sociedad sobran los monólogos, los soliloquios. Para que nos entendamos mejor, vayamos al diccionario.

Es verdad que hay mucho por hacer, pero también mucho por hablar. En esta sociedad sobran los monólogos, los soliloquios

Monólogo: Escena dramática en que sólo habla un personaje. Discurso que se hace uno a sí mismo. En una reunión, discurso de una persona que no deja hablar a los demás”.

CECODAP. Esta ONG dedicada a la defensa y promoción de los derechos de niñas, niños y adolescentes nos hizo el honor de otorgarnos el premio que lleva el nombre de Rafael Ángel García, recordado colega dedicado al periodismo comunitario, y compañero de la Escuela de Comunicación Social de la UCV.

Nuestro agradecimiento a Oscar Misle, Fernando Pereira y demás integrantes de Cecodap por este reconocimiento, y nuestro compromiso de continuar apoyando sus iniciativas para promover los derechos y la formación de la joven generación.

Falta de diálogo, sobredosis de monólogos
VLADIMIR VILLEGAS
El Nacional

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