El Gobierno de Bolivia anunció hoy que removerá a los policías nacionales que dan seguridad desde hace varios años a la embajada de Estados Unidos en La Paz porque considera que es “irregular” su continuidad en esos puestos.

El ministro de Gobierno (Interior), Alfredo Rada, señaló a la radio estatal Patria Nueva que en el cuerpo de seguridad de esa legación hay oficiales bolivianos que tienen hasta once años en el puesto, cuando la norma fija un período de dos años como máximo.

“Es irregular porque la policía dispone de reglamentos que indican que un policía debe ir de destino en destino cada dos años como máximo”, dijo el ministro de Gobierno.

Esa embajada utiliza en su seguridad a 73 agentes bolivianos, de los que unos cuantos contados “con los dedos de la mano” pueden ser considerados “decanos” por estar entre diez y once años en el cargo.

“Voy a poner en orden las cosas. Si es que hay oficiales de policía que están trabajando como verdaderos funcionarios de la embajada de EE.UU. que lo hagan, pero que renuncien a la Policía y se conviertan en empleados de la embajada”, manifestó el ministro.

Insistió en que no es admisible que el Estado boliviano invierta en la capacitación de los agentes para que aporten a la seguridad nacional y ellos “estén brindando lealtades a otros países”.

Según el ministro, a los policías que sirven a la embajada por varios años “se les terminó el tiempo de las vacas gordas y ahora van a tener que empezar a adecuarse a lo que es una verdadera función policial”.

A ellos se les asignará nuevos puestos de trabajo y si no se presentan a los mismos serán dados de baja, apuntó Rada al criticar los “padrinazgos” de la embajada con los agentes bolivianos.

También ratificó sus denuncias contra Francisco Martínez, segundo secretario de la embajada de EE.UU., que fue expulsado del país la semana pasada acusado de conspirar contra el Gobierno.

Al mismo tiempo, recordó que en febrero del año pasado también fue expulsado del país Vincent Cooper, otro funcionario de la legación diplomática, al que un becario estadounidense acusó de haberle pedido espiar a cubanos y venezolanos en Bolivia.

Ambos, según Rada, tenían contactos con la estadounidense Agencia Central de Inteligencia (CIA) que operaba en La Paz, si bien la embajada de ese país y autoridades de Washington descalificaron en su momento las denuncias.

Con el mismo argumento de la conspiración contra el presidente Evo Morales fue echado en septiembre del año pasado de Bolivia el embajador Philip Goldberg, y Washington en réplica hizo lo propio con el embajador boliviano Gustavo Guzmán.

Morales anunció además en la víspera que ha ordenado una investigación para saber si la CIA está infiltrada en las Fuerzas Armadas y la Policía de su país.

Vía EFE

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