“El ‘no-diálogo’ no funciona con trabajadores dispuestos a hacerse respetar”

En su columna de El Nacional, Vladimir Villegas habla del movimiento sindical que comienza a defender su espacio y su derecho. Asegura que con la política de no-diálogo del Gobierno ante las situaciones difíciles en el campo laboral, no habrán buenos resultados.
Esta es su columna completa:
El movimiento sindical, con todo lo disperso, dividido, atomizado y aletargado que ha estado dio una señal de vida, aunque todavía muy débil, para salir en defensa de su espacio y de su derecho a exigir respeto a la contratación colectiva y a luchar por las reivindicaciones más sentidas por los trabajadores.
El presidente Chávez formuló un reto a los sindicatos de Guayana y de otras áreas del sector público, entre ellas el Metro de Caracas, y la vocería sindical, mayoritariamente comprometida con los postulados del jefe del Estado, no dejó pasar por debajo de la mesa las palabras presidenciales que encierran generalizaciones y consideraciones injustas contra una masa laboral que lo ha acompañado.
Es una paradoja que en un proceso revolucionario, se responda a las demandas laborales con un expediente de lo más cuartorrepublicanoEs una paradoja que en un proceso revolucionario, en el cual los trabajadores deberían ser protagonistas de verdad y no simples actores de reparto, se responda a las demandas laborales con un expediente de lo más cuartorrepublicano, como lo es la amenaza de militarización de las empresas en las cuales se exprese la protesta de los asalariados.
Obviamente existen no pocas condicionantes en las leyes con respecto al ejercicio, por ejemplo, del derecho de huelga en servicios públicos esenciales, pero con o sin revolución los trabajadores han logrado conquistas a lo largo de décadas de lucha que deben ser respetadas y garantizadas.
Si el Presidente quiere involucrarse en el tema laboral de Guayana o del sector público en general, tiene que escuchar a los trabajadores y no limitarse a tomar como buenas las versiones de gerentes supuestamente revolucionarios que se comportan peor que el más antisindical de los patronos privados.
Si el Presidente quiere involucrarse en el tema laboral de Guayana o del sector público en general, tiene que escuchar a los trabajadores y no limitarse a las versiones de gerentes supuestamente revolucionariosEn la administración pública ha tomado cuerpo el discurso antisindical, y esto viene acompañado por el maltrato a los trabajadores, despidos indirectos, firma de contratos leoninos, en los cuales el trabajador es obligado a renunciar a legítimos derechos como el cobro de horas extras laboradas y el pago de diversas bonificaciones. De paso, hay un escandaloso atraso en la discusión de contratos colectivos vencidos hace tiempo.
¿Y qué deben hacer los trabajadores, aun aquellos que son solidarios con el gobierno bolivariano? Pues lo que están comenzando a hacer. Dejar sentir su protesta y exigir sus derechos, sin que ello excluya la comprensión necesaria en tiempos como el actual, cuando se avizora una crisis económica de alto impacto.
No veo cómo el Gobierno pueda enfrentar situaciones difíciles en el campo laboral sin promover y aceptar el diálogo con los trabajadores.
Quienes reclaman hoy no son, para nada, herederos de la corruptela y la vagabundería que acabó con la CTV, ni están burocratizados tempranamente como ocurre con algunas expresiones sindicales de inspiración “bolivariana”. En general creo que la política de no-diálogo no da buenos resultados. Y no tengo dudas de que donde menos funciona es con unos trabajadores dispuestos a hacerse respetar.
La política de no-diálogo no da buenos resultados, menos funciona es con unos trabajadores dispuestos a hacerse respetarEl Salvador
La victoria del FMLN en El Salvador confirma la tendencia al cambio que se viene consolidando en América Latina. La derrota de Arena, por la vía electoral, reivindica a los miles de salvadoreños que perdieron sus vidas, víctimas de una sangrienta guerra, y abre el camino para que tome las riendas del poder un partido que poco a poco ha aprendido a gobernar bien, desde alcaldías y otros espacios conquistados paulatinamente. Éxitos al nuevo gobierno salvadoreño.
Necios
Es sencillamente despreciable la conducta de algunos venezolanos que han ido al campeonato mundial de beisbol a abuchear a Magglio Ordóñez. Evidencian falta de tolerancia y carencia de espíritu patriótico.
Dan pena ajena.
¿Una revolución antisindical?
Vladimir Villegas
El Nacional

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