Foto: EFE/ Granma

LA HABANA, 4 julio 2011 (AFP) - La tutela que ejerció Fidel Castro sobre el manejo de la enfermedad del presidente venezolano Hugo Chávez en Cuba reflejó la enorme influencia que tiene sobre su discípulo, en cuya trayectoria política ha sido clave desde que se conocieron hace 17 años.

Chávez, quien estuvo en el mismo hospital que atendió la enfermedad de Castro, agradeció a “Dios y a Fidel”, a quien catalogó como su “médico superior”

Chávez regresó este lunes a Caracas casi un mes después de estar en La Habana, donde fue operado de urgencia por un absceso pélvico el 10 de junio y, pocos días después, para extirparle un tumor canceroso.

Como cierre de este episodio que sacudió tanto a Venezuela como a Cuba, Castro publicó un artículo en el que sale en defensa de su hijo político -28 años menor-, vaticinando que saldrá vencedor de la “batalla decisiva” contra el cáncer para seguir enfrentando al “imperio” y a la “oligarquía venezolana”.

“Ha librado una batalla decisiva que lo conducirá y con él a Venezuela, a una gran victoria”, escribió el líder cubano, de 84 años, retirado del gobierno desde 2006 por una crisis de salud.

Castro no sólo convenció a Chávez de someterse a un chequeo riguroso y tratamiento radical, sino que le dio la noticia del cáncer, vigiló de cerca la atención médica y lo visitó casi a diario, según contaron ambos.

“Entre Fidel y Chávez hay una relación simbiótica muy importante. Tienen estilos muy diferentes, pero naturalezas parecidas”, dijo a la AFP desde Caracas Alberto Barrera, autor de la biografía “Chávez sin uniforme”.

Chávez, quien estuvo en el mismo hospital que atendió la enfermedad de Castro, agradeció a “Dios y a Fidel”, a quien catalogó como su “médico superior”.

La crisis de salud de Chávez fue manejada al “estilo Fidel”

Los golpes de efecto en el manejo de su crisis de salud fueron al mejor estilo de Fidel: silencio inicial, fotos, videos, mensajes, el traje deportivo con que lucía en las imágenes y de broche de oro: la sorpresiva salida de La Habana.

Cinco años después, estaba en primera fila cuando Chávez asumió el poder en febrero de 1999

“Es otra jugada maestra conspirativa, que tiene el sello indiscutible de Fidel Castro”, dijo el analista cubano Arturo López-Levy, de la Universidad de Denver.

Heredero político de Fidel como principal adversario de Estados Unidos en América Latina, Chávez también tuvo acceso privilegiado al lecho de enfermo de Castro y fue su principal vocero en la convalecencia.

En su texto del domingo, Fidel calificó de “indestructible amistad” la que le une a Chávez desde que éste visitó Cuba por primera vez en 1994, entonces un militar recién excarcelado tras el fallido golpe contra el ex presidente Carlos Andrés Pérez (1989-1993).

Tras invitarlo para provocar al presidente Rafael Caldera (1994-1999) que había recibido a su archienemigo Jorge Mas Canosa, Castro recibió a Chávez en la puerta del avión con honores de Jefe de Estado.

Cinco años después, estaba en primera fila cuando Chávez asumió el poder en febrero de 1999. Desde entonces, el venezolano se convirtió en tabla de salvación para Cuba y en discípulo predilecto de Fidel.

Venezuela, el principal socio económico de Cuba

Tras el derrumbe de la economía cubana, arrastrada por el fin de la Unión Soviética, Venezuela oxigena a la isla con 100.000 barriles de petróleo diarios, desde hace 10 años, y proyectos millonarios en áreas claves para Cuba.

Cuando Fidel delegó el poder en su hermano Raúl en 2006, Chávez prometió “continuar la batalla interminable” de Fidel

“Chávez, con petróleo y sus continuas invocaciones, ha resucitado a Fidel y le ha regalado a la economía cubana cierta posibilidad de sobrevivencia. Fidel le ha dado algo de la épica revolucionaria que el presidente venezolano no tiene. Se legitiman mutuamente”, afirmó Barrera.

Fue Fidel quien por teléfono convenció a Chávez de no “inmolarse” durante el fallido golpe de Estado de abril de 2002. Los dos crearon en 2004 el bloque regional ALBA en contraposición a Washington, que incluye hoy a Ecuador, Bolivia y Nicaragua.

Esa influencia levanta en Venezuela ronchas en la oposición, que denuncia una “cubanización” de la sociedad venezolana, desde la gestión pública, la formación de dirigentes, hasta las Fuerzas Armadas, pasando por los 40.000 cooperantes cubanos desplegados en ese país.

Para López-Levy, sin duda la convalecencia en Cuba permitió a Chávez ver con su mentor el delicado tema del relevo, pues “el mayor peligro para la continuidad bolivariana y la relación estratégica con Cuba es una división en la cúpula chavista ante la ausencia del líder”.

Cuando Fidel delegó el poder en su hermano Raúl en 2006, Chávez prometió “continuar la batalla interminable” de Fidel, quien entonces le advirtió de no enfermarse. “Yo me puedo morir, tú no”, le dijo.

Por Isabel Sánchez

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