Foto: Verónica Canino / AVN

El Ministro de Vivienda y Hábitat, Ricardo Molina, entregó 160 hogares a afectados por las lluvias. Las familias se mostraron muy felices y agradecidas con el presidente de la República, Hugo Chávez.

El conjunto habitacional Ciudad Belén incluye un parque recreacional para el disfrute de los niños.

Testimonios

Caracas, 19 Jul. AVN (Alessandra Perdomo).- “Pensaba que me iba a morir allá adentro. Eso fue a la 1:30 de la madrugada del 30 de noviembre”, dice Yadira Palma en su apartamento nuevo en Ciudad Belén al recordar el día en que perdió la parte de atrás de su casa por las lluvias en el barrio Divino Niño de Guarenas, estado Miranda.

“Gracias a Dios, no se fue la placa aérea, porque al irse se iban también unas bienhechurías de tabla y láminas, y podíamos habernos ido todos para abajo”. Todos son ella, sus tres hijos, su nieta de meses y su esposo.

La confusión reinaba esa madrugada. “El deslizamiento de tierra, golpes, gritos, todo colapsado, gente corriendo, a esa hora todo el mundo en la calle mientras seguía lloviendo”. La mayoría de las personas del barrio resultó afectada. 32 familias vivieron un mes en el colegio cercano para pasar luego al refugio Rosendo Castillo, también en el estado Miranda.

“Mi vida en mi casa era normal, pero era una vivienda que estaba construyendo para vivir mejor. Nunca pensé que me iba a suceder lo que me pasó. Sentía que estaba segura al principio, pero luego me dijeron que era una zona inhabitable, terrenos de alto riesgo, y que no podía continuar allí. Los consejos comunales empezaron el censo, pero con las lluvias de diciembre, se me fue la parte de atrás de la casa”.

Yadira, de 42 años, habla este martes en la sala de su casa, rodeada de cajas con ropa y demás enseres, en plena mudanza, porque su familia y otras 159 que recibieron las llaves de sus apartamentos este lunes de manos del ministro de la Vivienda, Ricardo Molina, comienzan a instalarse en su nuevo hogar en la Ciudad Socialista Belén, una urbanización que construye el Estado venezolano para quienes habitan en refugios como consecuencia de las lluvias de finales de 2010.

“Ahora viviremos en algo más digno, algo mejor, no tanto por mí sino por mis hijos. Mi familia me decía que aguantara en el refugio, que el que aguanta mucho aguanta lo poco y que tendría mi dicha, y ya la tengo, gracias al Presidente (Hugo Chávez)”, expresa.

El cambio será notable. De su casa humilde, de una sola habitación que fungía como cuarto y cocina y con un baño pequeño, pasa a este apartamento de 74 metros cuadrados, tres habitaciones y dos baños.

“La vida ahora será mejor, más decente, más disciplinada. Hay que aprender que si vivíamos en un rancho, no tenemos por qué llevarnos el rancho aquí en la cabeza”.

Dos veces damnificado

Doris de Bernal muestra orgullosa la llave de su apartamento: el J 14 de Ciudad Belén. Ella y su esposo Luis ya han sufrido dos veces lo que es perder una casa. En 1999 fue el deslave de Vargas y en noviembre del año pasado fue la casa que les cedió un compadre desde 2001 en Ruiz Pineda, al suroeste de Caracas.

En su casa el piso cedió y tuvieron que desalojar porque estaban en riesgo, junto con sus tres hijos y la abuela.

“No vivíamos en malas condiciones, pero si estábamos un poco incómodos, porque cuando llovía, prácticamente llovía más adentro que afuera”, recuerda.

Tras casi ocho meses en el refugio Arciles Martínez, en Guarenas, le entregaron su vivienda. “Nos gustó todo y para no tener nada, esto es bastante. Todavía no lo creo. Pensaba que pasaríamos más tiempo en el refugio”.

Luis, quien es avance de un taxi, ahora estudia la posibilidad de trabajar en la zona. Requieren sus ingresos para subsistir y porque están conscientes de la importancia de pagar la vivienda. Ya han conversado sobre las condiciones: dos años de gracia, financiamiento a 25 años y un subsidio de 80% más otro de 25% en reconocimiento por haber vivido tantos años en riesgo, lo que deja en unos 60.000 bolívares la vivienda valorada en 300.000 bolívares.

Eusebio Parra y su esposa Niurka Hernández son ahora vecinos de Luis, pero en planta baja. Aunque no se conocen, comparten la misma historia: vivir en riesgo sin tener otra opción.

“Mi sueldo base no me da para comprarme un apartamento. Gracias a nuestro Presidente es que nosotros los pobres tenemos la ilusión y la esperanza de tener una vivienda digna”, expresa.

Viene de El Calvario, en Caracas, donde vivió desde los cuatro años de edad. Luego compró su casa propia en la misma zona, pero en diciembre debió desalojar por el riesgo del sector.

El nuevo apartamento prácticamente albergará a dos familias. Son nueve en total: él y su esposa, con sus tres hijos; y su hermano, cuñada y dos sobrinos, pero la emoción es la misma: “Fue un milagro que nos escogieran. Estamos felices”.

Belkys Gazpar, otra vecina, viene de un ranchito de tablas en Terrazas de El Rodeo, en Guatire.

“No teníamos para comprar algo mejor”, dice la madre de tres hijos y un cuarto en camino. Confiesa que la vida allí era difícil, porque cuando llovía sentía que cualquier cosa podía pasar. Y así ocurrió el 2 de diciembre de 2010, cuando su casa se cayó por completo.

Ya 860 apartamentos de Ciudad Belén han sido adjudicados en sucesivas entregas que se han realizado desde el año pasado. Y las labores de construcción continúan, con la idea de asignar 1.200 más este mismo año, como parte de la Gran Misión Vivienda Venezuela, un programa del Gobierno Nacional que tiene como meta levantar dos millones de unidades habitacionales entre 2011 y 2017.

Foto: Verónica Canino / AVN
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