Foto: Obtenida en el portal web de El País

El barco más grande del mundo está en construcción. Será un coloso de 600 mil toneladas y 3 mil 331 metros cuadrados, un gigante al lado del mismísimo Titanic. Pero esta nave no navegará: será una especie de planta de gas licuado.

El navío estará anclado y servirá para aprovechar los recursos marinos. Hasta el momento recibe el nombre: FLNG, que responde a las siglas en inglés de Floating Liquified Natural Gas (gas natural licuado flotante). Se espera un bautizo con un nombre más emotivo o personal.

La compañía angloholandesa Shell comanda el proyecto que ya alcanza la suma de 1,6 millones de euros. No obstante, se estima que la inversión total sea de entre 5.500 y 10.400 millones de euros. El coloso mantiene en constante movimiento y bajo arduo trabajo a más de 600 personas en todo el mundo.

Una estructura así no puede construirse en cualquier lugar. Un astillero de Samsung, en la isla surcoreana de Geoje trabaja en el casco del barco. Se estima que el proyecto costará entre . El precio del gas natural licuado se ha disparado, y Shell espera hacer un gran negocio gracias al crecimiento de la demanda.

La primera sección se abrirá en 2012 y en 2017 echará el ancla en la costa norte de Australia para sacar provecho de las grandes reservas de gas natural que existen en las profundidades del fondo marino. Se estima que esta reserva pueda durar 25 años. Cuando se agoten sus recursos este mastodonte hará el segundo viaje de su vida, y quizá el último, hacia una nueva reserva.

El barco ha encontrado sin embargo la oposición de los ecologistas, que están preocupados por los posibles vertidos. La más grande organización conservacionista del mundo WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza) asegura que las tuberías bajo el agua y el material de extracción dañarán el medio marino y estima que el proyecto emitirá más de dos millones de toneladas de gases con efecto invernadero al año.

Con información de El País

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