Foto: Martha Cambero / Archivo

“Pareciera que en acción retardada, pero aún oportuna, se empiezan a plantear en la práctica la aplicación de las 3R”. Así comienza su columna este lunes, Nicmer Evans, quien con gran sentido crítico explica aspectos de la revolución que deben ser “reflexionados con mucho detenimiento”.

Para Evans, aquellos “más chavistas que Chávez se convierten en aduladores de oficio, cuya única autoridad moral es decir que son lo que no son”.

Lea a continuación, la columna completa:

El constante llamado a rectificaciones en el discurso y la acción revolucionaria, que ha desarrollado en las últimas tres semanas el Presidente Chávez deben ser reflexionadas con mucho detenimiento. Pareciera que en acción retardada, pero aún oportuna, se empiezan a plantear en la práctica la aplicación de las 3R (distantes aún de las 3R²), a través de cinco elementos que podríamos destacar dentro de lo expresado por el Presidente en sus últimas intervenciones y un elemento contradictorio aún salvable.

Empecemos por los cinco elementos que pretenden convocar y reconvocar:

Superar el modelo directivo de liderazgo o “hiperliderazgo”

Como lo he mencionado en semanas pasadas, la aceptación de “corregir el modelo directivo de liderazgo” (así expresado por el Presidente Chávez), en este momento histórico es absolutamente pertinente, y aún cuando no se reconoce dentro de sectores con “interiores” y “pantaletas” rojas; es el Polo Patriótico el espacio llamado a orientar y conducir ese cambio, pero mientras este espacio se concreta, el equipo ejecutivo de gobierno deberá ser más ágil y responsable en las acciones gubernamentales, el objetivo final no es sólo delegar, modelo poco socialista, el objetivo final debe ser lograr un espacio de socialización y transferencia de los procesos decisionales que sea reflejo real del socialismo bolivariano que se profesa.

Extirpar el mal del sectarismo

Superar la crisis de los interiores y pantaletas rojas, es no sólo importante, sino trascendente para el proceso revolucionario. Ciertamente, y tal como ha venido dejando ver el Presidente Chávez, resultan “sospechos esos que hasta usan interiores rojos”, los pomagás, o aquellos “más chavistas que Chávez”, no sólo hacen un daño irreparable a la ética revolucionaria, convirtiéndose en aduladores de oficio, cuya única autoridad moral es decir que son lo que no son, con el objetivo de conseguir prebenda (muchas veces logrando para ello desplazar a los más capaces), convirtiéndose así en lo que algunos llaman los “espantavotos”. Especial mención debo hacer de aquellos que con una retórica “marxista”, “guevarista”, etc. y muchos recursos para desarrollar despliegues, encartados y multimedia, asumen poseer un revolucionómetro y pretenden juzgar quienes son o no son socialistas, chavistas y revolucionarios, haciendo un daño irreversible muchas veces a una revolución que se llama a si misma “incluyente”.

No dejarle la crítica a la oligarquía y ser autocríticos desde el pueblo

El Presidente de manera consecutiva, y con mucho énfasis (en el video de sus rutinas de ejercicio transmitido en estos últimos días), al dirigirse al Vicepresidente habla sobre la importancia de la crítica y de la responsabilidad que tiene el proceso revolucionario de no dejarle ésta en manos de la oligarquía, sino que sea la crítica del pueblo la liberadora. En los últimos años la estigmatización de la crítica leal y las propuestas comprometidas han sido señaladas por los “interiores y pantaletas rojas” como señal de deslealtad, saltatalanquerismo o quintacolumnismo, cuando en realidad quienes no permiten y censuran la crítica del pueblo, de las organizaciones sociales y las bases de los partidos revolucionarios, son verdaderos desleales, quintascolumnas y sospechosos “interiores rojos”.

No regalar la clase media a la burguesía

Históricamente la clase media, que es una hibridación entre expectativas creadas por el capitalismo y su real condición proletaria y autoexplotada ha generado un desclasamiento permanente de este sector social. Siendo una clase social generadora de opinión, sin embargo es una clase confundida en cuanto a su rol político, social y económico, por lo que, cualquier revolución socialista debe ver a ésta como un objetivo estratégico para la generación de conciencia de clase, por lo que no puede ser vista como enemiga sino como una potencial y estratégica aliada. En el socialismo, el objetivo es ganar la lucha de clase contra la oligarquía, no hay otra clase a vencer. Quienes atacan a la clase media, juegan a perder y suman puntos a la oligarquía.

Abrirnos al sector productivo privado (pequeñas y medianas industrias y empresas)

El Socialismo Bolivariano, asume de Dieterich, tres de los cuatro ejes fundamentales de su tesis sobre el SSXXI: 1. el desarrollo democrático regional, 2. la democracia participativa y protagónica y 3. las organizaciones de base, pero en lo vinculado con la economía de equivalencias, se establecen algunos aspectos diferenciadores, ya que nuestra economía aún no pretende tener como base de cálculo el “valor del trabajo”, permitiendo así el plusvalor o la ganancia producto de la explotación, justificada sobre la base de la necesidad de una transición pacífica a mediano o largo plazo de esta condición, gestando espacios alternos de relación productiva a través del fortalecimiento de las Comunas como centro de articulación soberana para la cogestión y autogestión, estimulada por el Estado, para el incremento de las fuerzas productivas con base en la propiedad social. En la actualidad esto pretende ser acompañado con una regulación de los márgenes de ganancia, a través de una Ley de Costos y Precios Justos, que establece la necesidad de crear un proceso automatizado de monitoreo y validación de costos dentro de la cadena productiva, lo que pareciera un inicio concreto de procesamiento de data que permita establecer el valor real del trabajo productivo sobre distintos bienes y servicios, pero aún dista mucho del planteamiento de Dieterich. Por tanto, la apertura al sector privado productivo, desde siempre en el proceso revolucionario ha sido una realidad, el asunto es que ahora comparte espacio con una economía comunal estimulada y acompañada por el Estado, esto se refleja claramente en el Plan Nacional Simón Bolívar 2007-2013 o Primer Plan Socialista. Es entonces centro de atención para la revolución, el desarrollo de las PyMes, las EPS y formas de propiedad y producción comunal como medio de redistribución de la riqueza y el estímulo del aparato productivo, cuya concentración en el Estado ya está comprobada históricamente fue un error fundamental del socialismo científico.

Pero en todo este proceso de reorientación discursiva, aún las acciones son lógicamente contradictorias, y sólo para mostrar un evento, hemos visto como la celebración del cumpleaños del Presidente estuvo lleno de exaltación del “hiperliderazgo”, adulaciones y alabanzas provenientes por una parte de un pueblo sincero, amoroso, espontáneo y revolucionario, y por otra parte proveniente del sector de los interiores y pantaletas rojas que no pierden oportunidad para figurar, con la esperanza de ser vistos por el líder y ser elevados a espacios de poder para lograr sus objetivos personales. No está fácil resolver este dilema, pero estoy seguro que creando espacios de crítica, autocrítica, y aleccionando éticamente a quienes con adulancia pretenden acumular poder, seguro se avanzará en la práctica de esta fase de la revolución que busca “rectificar, reenamorar, reconquistar y transformar”.

Espacio crítico para la construcción socialista #42
¿Cómo luchar contra los interiores y las pantaletas rojas?
Nicmer N. Evans

@NicmerEvans
evansnicmer.blogspot.com
nicmerevans@gmail.com

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