Foto: Prensa Leopoldo López

Leopoldo López expone en un artículo de opinión cómo y por qué apuesta por una Venezuela de progreso.

El líder político sueña con que Venezuela deje de ser un país de oportunidades perdidas y sea más bien un país que entienda que el petróleo puede ser la palanca de desarrollo para el tejido industrial. Dice que “es posible crear un promedio de medio millón de nuevos empleos cada año”.

Para lograr esa Venezuela de progreso lo primero que sugiere hacer López es renunciar al capitalismo de Estado obsoleto y al capitalismo salvaje irresponsable.

A continuación, su artículo completo:

Progreso

El pasado mes de marzo, durante un recorrido por el Paseo Libertador de San Fernando de Apure, conocimos a José Luis, un joven corajudo que con mucho esfuerzo, hace un par de años, logró obtener en la UNELLEZ su licenciatura en Educación, mención Historia y Geografía.

Conocí a José Luis, a su esposa y a su bebé de 11 meses en su puesto de venta ambulante de ropa, en el centro de San Fernando, y nos explicó que después de meses sin encontrar trabajo, ése es el único camino que tiene para poder ganarse la vida y sacar adelante a su familia, con mucho trabajo y sacrificio.

El de José Luis es un retrato del drama del empleo precario, que afecta a casi 10 millones de venezolanos que no pueden ganarse la vida con un empleo estable, con un salario fijo, seguridad social, beneficios y protección sindical. Una economía sumergida que no aparece reflejada en los índices oficiales de desempleo porque, para el Estado venezolano, trabajar una hora cada semana es suficiente para considerarse “empleado”; una manipulación inadmisible, que solo agrava el problema.

Yo sueño con una Venezuela del Progreso, donde cada venezolano sea dueño de su destino mediante un empleo digno y un salario justo y suficiente. Un país donde se respete la propiedad privada, exista seguridad jurídica y un ambiente propicio para la inversión productiva.

Una Venezuela que pueda curarse de esa adicción compulsiva a las importaciones, que provoca que 80% de los bienes y servicios que consumimos hoy los venezolanos sean importados. Una estrategia que ha triturado millones de empleos, especialmente en el campo, porque con cada novillo nicaragüense sacrificado en el matadero de Tinaquillo, se sacrifica el empleo de un campesino venezolano; por cada saco de azúcar cruda brasileña que llevamos a la central de Cumanacoa, una familia campesina pierde su esfuerzo, su trabajo, su ilusión.

Una Venezuela que pueda asumir su condición de país petrolero, pero que entienda que con el petróleo no es suficiente; el reto es convertir esa riqueza, de una vez y por todas, en la palanca de desarrollo para el tejido industrial, y apoyar a los emprendedores para que las pequeñas y medianas empresas puedan crear millones de nuevos empleos.

Con un compromiso claro desde el Estado, sabemos que es posible crear un promedio de medio millón de nuevos empleos cada año. Eso significa consolidar 2,5 millones de empleos nuevos empleos en cinco años, frente a los 31.000 empleos que se crearán en 2011, según las previsiones oficiales.

¿Cómo lograr esa meta? Lo primero es renunciar al capitalismo de Estado obsoleto, pero también al capitalismo salvaje irresponsable; ambos modelos han resultado fracasados.

Se debe apostar, sin complejos, por potenciar la inversión privada, generar reglas de juego claras y apoyar con decisión la producción nacional y a los empresarios honestos, responsables y comprometidos con la lucha contra la pobreza y la responsabilidad social.

Planteamos también una estrategia petrolera agresiva para duplicar nuestra producción, y aprovechar así el aumento de la demanda de crudo en el mercado internacional de energía. Sabemos que la industria petrolera no genera, por si sola, tantos empleos; pero aumentaremos nuestros ingresos para apoyar a sectores económicos que si tienen un alto impacto en la generación de nuevos puestos de trabajo, como la actividad agropecuaria y, especialmente, el turismo.

Es hora de que Venezuela deje de ser el país de las oportunidades perdidas. No podemos esperar ni un minuto más para comenzar a construir ese futuro donde cada venezolano pueda ser dueño de su destino, con un empleo digno y un salario suficiente. Un país que, de una vez por todas, haga realidad esas tres grandes aspiraciones: Paz, Bienestar y Progreso. Fuerza y fe, Venezuela.

Leopoldo López
Coordinador Nacional Voluntad Popular
@leopoldolopez
FB: www.facebook.com/leopoldolopezoficial.com

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