Foto: NA / AFP

Buenos Aires, 1 sep (dpa) - La sociedad argentina se unió en el reclamo de justicia, ante la profunda conmoción que causó el hallazgo del cadáver de la pequeña Candela, de 11 años, dentro de una bolsa en un terreno de los suburbios de Buenos Aires, en un nuevo caso policial que amenaza con sacudir el escenario preelectoral.

La menor se encontraba desaparecida desde el 22 de agosto y su caso desató una enorme campaña de búsqueda de los medios y las fuerzas de seguridad. Aquel lunes, Candela Sol Rodríguez salió por la tarde de su casa en el modesto barrio bonaerense de Hurlingham para encontrarse a pocos metros de allí con sus amigas.

Su cuerpo sin vida fue hallado en la tarde del miércoles a poco más de tres kilómetros de su vivienda y la noticia paralizó al país.

Según la ONG Missing Children, Chicos perdidos en Argentina, actualmente se encuentran desaparecidos 210 menores de edad en este país sudamericano. También son buscados otros 290 jóvenes y adultos. El jefe de Gabinete nacional, Aníbal Fernández, informó en tanto que en Argentina “son más de tres chicos los que desaparecen por día, la mayoría son chicos que se fugan del hogar por conflictos familiares”.

Candela murió por “fractura de cuello y asfixia”, según los primeros resultados de la autopsia revelados hoy por el fiscal general de la localidad bonaerense de Morón, Federico Nieva Woodgatee.

Se manejaron diversas hipótesis durante los diez días que duró la búsqueda de Candela, a la que se destinaron cerca de 2.000 policías y en la que se involucraron los más altos funcionarios del gobierno nacional y provincial, incluida la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Se pensó en un rapto por parte de una red de trata de personas o de pornografía infantil, pero ahora aparecieron indicios de que habría sido un secuestro extorsivo o una venganza hacia la familia.

El secretario de Derechos Humanos de Argentina, Eduardo Luis Duhalde, sugirió hoy que la familia de la niña habría ocultado información, tras conocerse después del hallazgo de su cuerpo que la familia había recibido una llamada extorsiva en la que un hombre advertía que “hasta que no devuelva el dinero no la van a ver nunca más”. “Que le pregunte al marido dónde dejó la plata”, agregó la voz.

El padre de Candela se encuentra preso condenado por integrar una banda de “piratas del asfalto”, como se denominan a quienes roban mercadería a camiones en las carreteras argentinas. El hombre fue citado a declarar a poco de conocerse la desaparición de su hija, y tras la muerte de la niña amplió su testimonio, en el que “pareció reconocer” la voz del llamado, indicó el fiscal.

Duhalde señaló que “se actuó sin tener la información que debían haber proporcionado los que sabían que era una extorsión”. Al parecer, la familia habría recibido otros llamadas de extorsión, cuya veracidad se está investigando. El fiscal señaló que no fue informado por la familia de que el padre de la niña hubiera estado amenazado o tuviera deudas.

Con la tragedia consumada, se multiplicaron las críticas a la investigación sobre el paradero de Candela en la provincia de Buenos Aires, en la que el gobernador kirchnerista, Daniel Scioli, aspira a la reelección en los comicios del 23 de octubre.

En los primeros seis meses del año se denunciaron 32 secuestros en la provincia de Buenos Aires, la más importante a nivel económico y demográfico del país. Esto representa un aumento del 68,4 por ciento respecto a las cifras de igual período de 2010.

Scioli acompañó a la madre de Candela a reconocer su cuerpo, todavía tendido en el terreno descampado. “Va a ser la última hija a la que maten”, le advirtió la mujer al gobernador, en medio de su conmoción.

La ONG Red Solidaria, que había convocado a personalidades del espectáculo y el deporte a participar en una campaña para hallar a Candela, calificó de “catástrofe” su asesinato y podría llamar a una marcha popular de repudio.

“La muerte de Candela no puede ser una vuelta de página. Es un crimen atroz y debería significar para toda la ciudadanía un ‘hasta acá’. Necesitamos saber quién la mató y hay gente que tiene que ser idónea para averiguar y dar respuestas”, urgió el actor Ricardo Darín.

Las criticas de Espinosa se suman a las expresadas en los últimos días por algunos medios de comunicación, como el diario El Observador, que en su edición del martes presentó la información de la visita de Fernández con el título “El kirchnerismo cruzó el río y fue de picnic electoral a Salto”.

“El ambiente era de un acto político previo a las elecciones nacionales” que se celebrarán en octubre en Argentina, indicó el periódico al reseñar la ruidosa presencia de seguidores de Fernández con banderas, pancartas y tambores.

En Salto, la presidenta argentina y Mujica reinauguraron una línea férrea entre los dos países que había sido interrumpida hace casi tres décadas.

El gobernante uruguayo consideró en su discurso que su país y Argentina “nunca antes en los últimos cincuenta años” estuvieron “tan cerca”.

Durante la gestión de ambos mandatarios se solucionó, concretamente el año pasado, un largo conflicto diplomático bilateral surgido a raíz de la instalación de una gigantesca planta de celulosa supuestamente contaminante en el fronterizo Río Uruguay.

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