RABAT, 9 septiembre 2011 (AFP) – La era post-Gadafi anuncia un nuevo marco geopolítico en el Magreb y colocará de nuevo el conflicto del Sáhara Occidental en primera línea informativa, con la posición de Marruecos reforzada.

Fuente de tensiones recurrentes entre Marruecos y Argelia, el conflicto del Sáhara Occidental, que comenzó hace 26 años, también influyó en las relaciones entre Rabat y Trípoli como consecuencia del apoyo que el régimen de Gadafi ofreció al Polisario, movimiento independentista saharahui.

Este apoyo, más o menos intenso según el estado de humor del “guía” libio, impidió durante mucho tiempo que hubiesen relaciones estables y duraderas entre ambos países.

Tras el anuncio de la victoria de los rebeldes libios, Marruecos fue uno de los primeros países en enviar a su jefe de la diplomacia a Bengasi para aportar su apoyo al nuevo poder.

El Consejo Nacional de Transición (CNT, órgano político de las nuevas autoridades libias) correspondió enseguida dando su parecer sobre el tema más sensible para Rabat, el conflicto del Sáhara Occidental, que se encuentra en un callejón sin salida pese a los intentos de la ONU por resolver el asunto.

“El futuro del Sáhara sólo puede concebirse bajo soberanía” de Marruecos, declaró el 1 de septiembre el portavoz del CNT en Londres, Jomoa Al Gamaty, a la televisión regional de El Aaiún, capital del Sáhara Occidental.

Desde entonces, Argelia se ha convertido en el principal apoyo político y financiero del Polisario.

En este contexto, la intervención de la Otan en Libia y el papel activo de Francia en el derrocamiento del régimen de Gadafi podría provocar un cambio de situación y llevar a la comunidad internacional a apoyar una resolución más rápida del conflicto.

“Habrá una reorganización de los mapas, y a nivel de peticiones de los países del sur respecto a los del norte (del Mediterráneo), Marruecos puede incluir el Sáhara Occidental”, destacó Jadija Mohsen-Finan, especialista en el Magreb de la Universidad París-VIII.

“Ahora, ha aparecido un nuevo interlocutor, la Otan, y especialmente Francia, que está diciendo que hace falta reconsiderar las relaciones entre el norte y el sur del Mediterráneo“, apunta la especialista.

“Incluso si la posición de Argelia en este conflicto no ha variado, porque sigue apoyando activamente al Polisario, los nuevos cambios regionales pueden llevar a la comunidad internacional a apoyar una solución rápida a este conflicto”, insistió Mohsen-Finan.

Para Mustafá Naimi, investigador en el Instituto Universitario de la Investigación Científica de Rabat, Argelia parece ahora “aislada” en el Magreb, aunque continúe siendo “un socio fiable” de la OTAN y de Estados Unidos.

“Argelia sigue siendo un socio fiable a nivel de la cooperación en materia de seguridad en la región, tanto con Estados Unidos como con la OTAN”, estimó Naimi.

Sin embargo, “Argelia se aferra a posiciones de principio que la aíslan y parecen hoy en día obsoletas”, precisó.

“Cierto, lo que interesa hoy a Francia en la economía y los franceses no podrán más intervenir políticamente en favor de una u otra parte. En cambio, pueden inscribir la cuestión del Sáhara Occidental en la agenda de las prioridades, en un marco internacional”, aseguró Mohsen-Finan.

El Sáhara Occidental, antigua colonia española, fue anexado por Marruecos en 1975. El saharaui Frente Polisario, apoyado por Argelia, reclama la independencia del territorio.

El gobierno de Rabat rechaza la independencia y propone una amplia autonomía bajo soberanía marroquí, en un conflicto de décadas en el que media la ONU.

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