Foto: AFP / Leo Ramírez

Fernando Rodríguez, en su columna publicada este lunes en el Diario Tal Cual expone algunos factores relacionados a la reciente decisión de la Corte Interameriana de los Derechos Humanos de habilitar políticamente al coordinador nacional de Voluntad Popular, Leopoldo López.

A juicio de Rodríguez, ” como todo Gobierno tramposo y corrupto éste que vivimos ha pasado ya no sabemos cuántos apuros jurídicos y policiales”. Además señala que no vale la pena repetir “los inequívocos artículos de nuestra Constitución, dentro de la cual vale todo y fuera de la cual nada según sus violadores sistemáticos, que obligarían a nuestro díscolo y camorrero Gobierno a cumplir la sentencia“.

Lea la columna titulada “El Gobierno sentenciado”, tal como salió publicada el día de hoy:

Como todo Gobierno tramposo y corrupto éste que vivimos ha pasado ya no sabemos cuántos apuros jurídicos y policiales. No vale ni la pena hacer la lista de los enredos que le ha causado su mal vivir y sus peores juntas. Son, por lo demás, del dominio público nacional e internacional y de la memoria histórica.

Pero la sentencia que le ha asestado la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso de la inhabilitación de Leopoldo López es de una contundencia inusitada, feroz. Emanada del máximo tribunal del continente, unánime, de una admirable precisión en cuanto a su fundamentación y ejecución, aplicable por extensión a cerca de un millar de compatriotas que sufrieron la obsesión inhabilitadora del finado contralor a las órdenes de Chávez, sólo comparable a la miopía que le impedía ver casos de corrupción del tamaño del Pico Bolívar o el soberbio Orinoco. Victimados, por cierto, que ya han empezado a reclamar sus derechos incautados.

Tan histórica es la decisión que, además, fija criterios jurídicos para unos cuantos países del subcontinente que mantenían en sus legislaciones, en contra de la convención sobre derechos humanos que han suscrito, el absurdo de inhabilitar ciudadanos sin someterlos a juicio, a puro dedo (políticos casi siempre) y, por ende, sin el debido proceso judicial y que deberán ahora reformarlas. Bueno, incluso para doña Piedad Córdoba quien puede pedir taima en base a la decisión.

Foto: Diario Tal Cual

No vamos a repetir, tampoco, los inequívocos artículos de nuestra Constitución, dentro de la cual vale todo y fuera de la cual nada según sus violadores sistemáticos, que obligarían a nuestro díscolo y camorrero gobierno a cumplir la sentencia, ayuno de cualquier argumento medianamente racional en su contra.

Pocas cosas han armado tan inmediatamente una algarabía mayor que la llegada de la esperada noticia a las riberas patrias. Como un solo poder se levantaron todos los poderes chavistas para gritar su ira e impotencia, demostrando de paso su tragicómica independencia: unanimidad espontánea ratifica la sentencia misma. Y en el exterior la propia CNN prácticamente le dedicó un noticiero completo.

Nosotros no podemos sino celebrar esa bocanada de aire puro, democrático, que circula por la región y que nos demuestra que somos un poco menos oscuros de lo que a veces solemos creer. Tampoco podemos dejar de ensalzar la notable tenacidad con que López ha llevado esta larguísima batalla y la hidalguía de su victoria. Todo lo cual ya es un hecho cumplido.

Queda, claro, lo que el gobierno va a hacer, no demasiado previsible por ahora. Pero no son muchas las opciones. Acatar la sentencia y bajar la cabeza después de hablar tantas bolseras. O negarla y ratificar su perfil de villano, de asaltante de caminos, de socio indeseable de cualquier comunidad responsable. A la oposición no le queda sino seguir su camino trazado que para nada (salga sapo o salga rana, sea acatada o no) tendría que alterarse y sólo le resta o incorporar un nuevo y potente candidato a su batería electoral o registrar la última felonía del competidor. Esa ruta es ahora más clara que ayer.

“El Gobierno sentenciado”
Por Fernando Rodríguez
Vía diario Tal Cual

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