Foto: La imagen muestra dos carteles que dicen “El sordo y demonio ciego” y “Abajo el demonio”. REUTERS/Handout

Ginebra, 19 sep (EFE).- La Oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos recomendó hoy que se remitan a la Corte Penal Internacional (CPI) las violaciones de los derechos humanos en la represión de las manifestaciones en Siria, que han causado miles de muertos.

Un informe presentado hoy al Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU, órgano compuesto por 47 países, denuncia que los civiles participantes en las manifestaciones sufrieron detenciones arbitrarias, ejecuciones extrajudiciales y que incluso fueron buscados en casas y hospitales por las fuerzas de seguridad.

Los detalles de lo que ocurre desde mediados de marzo en Siria fueron reunidos por una comisión investigadora, que recogió información de las víctimas, policías y militares desertores, así como de otros testigos, en entrevistas en cuatro países, ya que el régimen de Bachar al Asad no le permitió la entrada en Siria.

“La misión reunió testimonios sobre numerosas ejecuciones extrajudiciales, incluidos los nombres de 353 víctimas”, según la comisión, que indicó que hay evidencias de que las órdenes dadas a las fuerzas del orden consistían en “tirar a matar”, lo que explica que “la mayoría de heridas de bala en las víctimas se encontraran en la cabeza, el pecho y, en general, en la parte superior del cuerpo”.

Sobre el asesinato de manifestantes mientras convalecían en hospitales, la misión señala que se ha informado ampliamente de pacientes ejecutados en sus camas, lo que explica “el gran miedo entre los civiles de ir a los hospitales y que muchos prefieran no recibir tratamiento antes que arriesgarse a ser capturados y asesinados”.

De otra parte, el informe presentado al CDH precisa que el régimen de Al Asad estableció tres modos de operar para asesinar a los civiles: con fuerzas terrestres, con francotiradores y desde helicópteros.

Asimismo, se comprobó que los ataques contra los civiles nunca son precedidos de una advertencia de que se abriría fuego, mientras que los francotiradores tiran sobre quienes intentan recoger a los heridos, sin importar si son niños.

Las torturas también han sido moneda común en los últimos meses de agitación civil en Siria, donde se han utilizado métodos bárbaros (electrocuciones, golpizas, suspensión por las extremidades por largos periodos, entre otros) para conseguir confesiones falsas.

En otro intento, las fuerzas gubernamentales han bloqueado ciudades y poblados, atacado tanques de agua para dejar sin este servicio a la población, cortado la electricidad y las comunicaciones y amenazado al personal médico para que no atienda a los heridos

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