Buenos Aires, 23 sep (dpa) - Argentina es el país más igualitario de Latinoamérica con respecto a la participación activa de las mujeres en la vida económica, profesional y particularmente política del país, según indica un informe de la Naciones Unidas.

“Argentina es un caso único y ejemplo para otros Estados en materia de derechos para las mujeres. Los avances son muy buenos”, afirmó Martín Santiago Herrero, representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El informe “Género en cifras: mujeres y varones en la sociedad argentina”, presentado en la noche del jueves en Buenos Aires, señala que durante los últimos años la participación económica de las mujeres en el mercado de trabajo se incrementó.

Sin embargo, la mayor incorporación de las mujeres al mundo laboral no necesariamente trajo aparejadas modificaciones significativas en su forma de inserción, ya que siguen siendo las principales proveedoras de cuidado dentro de sus hogares, muchas deben aceptar empleos flexibles y por pocas horas semanales, por lo general precarios.

“Sólo el 34,2 por ciento de los puestos directivos es ocupado por mujeres, mientras que este porcentaje se incrementa al 46,2 en puestos de baja productividad”, sostiene el informe.

“Seguimos ganando menos que hombres que tienen el mismo puesto y conseguimos menos puestos jerárquicos que ellos. Esperemos que vaya a cambiar en los próximos años”, dijo Gabriela Catterberg, del Área de Desarrollo Humano del PNUD.

A su vez, el estudio afirma que los logros de las mujeres argentinas en materia educativa “han sido notables” ya que “no sólo han equiparado sino también superado los logros de los varones”.

La asistencia de las mujeres es un 30 por ciento mayor que la de los varones tanto al nivel terciario como al universitario.

Donde también aumentó la participación femenina es en actividades científicas. Datos del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva indican que alrededor del 50 por ciento de los investigadores son mujeres.

La cuenta pendiente aparece a medida que se incrementa el escalafón o categoría de investigador, ya que la proporción de mujeres disminuye y, además, entre investigadores asistentes la mayoría son mujeres. En los puestos principales la mujeres alcanzan “sólo el 29,6 o 17,6 por ciento”.

Catterberg explicó que esta situación se debe en parte a cuestiones socioculturales. “Hoy las trabajadoras madres son más aceptadas, pero tienen tareas más heterogéneas que los hombres, que tienen una distribución del tiempo más compacta y se dedican más a trabajar. Las mujeres tienen una dinámica diaria más relacionadas con sus hijos, ajustan su jornada laboral y trabajan menos”.

En tanto que Mariana Gras, de la Subsecretaría para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres, dijo que “la igualdad de oportunidades no es un problema técnico sino más bien un problema político”.

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