Foto: REUTERS/Lucas Jackson

Naciones Unidas, 23 sep (EFE).- El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, reiteró hoy que su controvertido programa nuclear es civil y con fines médicos, al tiempo que incrementó sus críticas a los países occidentales por interferir en asuntos de otras naciones.

El mandatario iraní, durante una conferencia de prensa en Nueva York al margen de la Asamblea General de la ONU, en la que intervino el jueves, consideró que el mundo ha entrado “en la era del diálogo”.

“No queríamos enriquecer uranio a nivel nacional, pero se nos forzó ante la negativa internacional a hacernos llegar el combustible nuclear para producir las medicinas que necesitan 800.000 personas en nuestro país”, dijo.

Defendió así que el objetivo de ese programa nuclear es “meramente médico” y su existencia está “provocada” ante la negativa internacional de entregarle combustible nuclear, por lo que abogó porque “ningún país interfiera en los asuntos internos de otro”.

Ese último punto lo subrayó con relación a la situación de su vecina Siria, donde aseguró que “la mejor fórmula para solventar el problema es no intervenir”, mientras que se mostró “entristecido por todas las muertes allí ocurridas, tanto entre las fuerzas de seguridad como entre los manifestantes”.

El mandatario de Irán abogó por reformar la manera en que los asuntos mundiales se gestionan actualmente y arremetió concretamente contra Estados Unidos y ese “grupo de países occidentales que controlan la hegemonía política de manera opresiva”.

Acusó a las naciones occidentales de haber “fracasado” a la hora de gestionar los asuntos internacionales y de haber llegado a “una situación sin salida”.

“No son capaces de gestionar crisis sociales, financieras ni económicas”, dijo el presidente iraní, quien pidió que se produzca una “reforma” que conduzca a “la participación de todos los países en igualdad de derechos sin excepción y en respeto”.

Ahmadineyad llamó a sustituir los líderes actuales “por nuevos funcionarios transparentes y responsables”, ya que considera que “los problemas en el mundo han crecido porque unos cuantos países imponen unas políticas cuyo único objetivo es beneficiar sólo a unos cuantos”.

En ese sentido, criticó el funcionamiento de la ONU y en especial del Consejo de Seguridad, un órgano del que dijo que “no es capaz de defender los derechos de los pueblos debido a que está controlado básicamente por Estados Unidos y unos cuantos países europeos, en lugar de estar a disposición de la justicia y la equidad”.

Ahmadineyad participó el jueves en los debates de la Asamblea General de la ONU, donde las delegaciones de Estados Unidos, de Israel y de los 27 países de la Unión Europea (UE) abandonaron el pleno durante un discurso en el que arremetió fuertemente contra Washington y los países europeos.

En su intervención de hoy ante esa misma tribuna, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, consideró al mandatario iraní como un peligro para la comunidad internacional y pidió “pararle antes de que sea demasiado tarde”.

En su comparecencia ante la prensa de este viernes, al presidente iraní se le preguntó sobre la posibilidad de establecer una línea de comunicación directa entre Washington y Teherán para evitar errores militares en el Golfo Pérsico.

Respondió que se encuentra a favor, “cualquier medida que prevenga enfrentamientos o posibles conflictos”.

Sin embargo, señaló que la solución a ese problema es que “las fuerzas extranjeras -de Estados Unidos, el Reino Unido y la OTAN- abandonen el Golfo Pérsico”, ya que, según dijo, “no hay ninguna necesidad de ellas porque Irán se compromete a garantizar la seguridad en el suministro energético”.

“La legitimidad de todas las naciones debe reconocerse de manera igualitaria”, aseguró Ahmadineyad, que lamentó así que, mientras la ONU y las potencias occidentales permitieron un referéndum de independencia en Sudán del Sur, no han hecho lo mismo en otros lugares del mundo.

“La población de Irlanda, Escocia, Gales y Córcega, así como el movimiento vasco en España, han luchado durante muchos años sin que el Consejo de Seguridad (de la ONU) ni los Gobiernos occidentales hayan permitido que la palabra referéndum entrara siquiera en juego”, opinó.

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