Foto: EFE /archivo

LA HABANA, 5 octubre 2011 (AFP) - Cuba se moviliza para exigir a Barack Obama “justicia” para las “víctimas del terrorismo de Estado”, al conmemorarse el jueves el 35º aniversario de un atentado anticastrista con bomba contra un avión comercial que dejó 73 muertos.

A la luz de velas, con poemas y canciones, jóvenes cubanos realizarán una vigilia en espera de la medianoche, para recordar a los 57 cubanos, 11 guyaneses y 5 norcoreanos, muertos en el estallido del DC-10 de Cubana de Aviación, poco después de despegar de Barbados el 6 de octubre de 1976.

La jornada concluirá con un acto en el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), en el cual se espera la asistencia del presidente Raúl Castro.

Los dos principales acusados del atentado, los anticastristas Orlando Bosch, fallecido el 27 de abril de este año, y Luis Posada Carriles, exagente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), fueron acogidos en Estados Unidos sin cargos por ese delito.

Washington se abstuvo además de responder el pedido de extradición de la justicia venezolana sobre Posada, quien, acusado de planear desde Venezuela el atentado, se fugó de una cárcel de Caracas en 1985.

Tras la inclusión anual de Cuba en la lista del departamento de Estado de patrocinadores del terrorismo, Raúl Castro respondió en 2010 decretando el 6 de octubre “Día de la víctimas del terrorismo de Estado”.

“Como consecuencia del terrorismo de Estado, (Cuba) ha acumulado una cifra de muertos y desaparecidos superior a las que causaron los atentados a las Torres Gemelas y Oklahoma juntos“, dijo en referencia a los 3.478 fallecidos y 2.099 incapacitados que según las autoridades dejan acciones anticastristas en medio siglo.

Según Cuba, Washington se niega a desclasificar información sobre el atentado, del cual culpa a la CIA y sostiene que la “complicidad” de los gobiernos estadounidenses quedó en evidencia luego de que las autoridades cubanas entregaran en junio de 1998 al FBI 64 folios sobre 31 acciones emprendidas contra la isla desde su territorio en los años 90.

“Como única respuesta, el FBI en Miami, con estrechos vínculos con la extrema derecha cubanoamericana, auspiciadora del terrorismo contra la isla, concentró todas sus fuerzas en perseguir y enjuiciar a nuestros compatriotas”, dijo Raúl Castro en referencia a cinco agentes cubanos, detenidos el 12 de septiembre de 1998.

Antonio Guerrero, René González, Gerardo Hernández, Fernando González y Ramón Labañino, formaban parte de la red “Avispa” que según Cuba, se dedicaba a vigilar a los grupos extremistas del exilio, acción que La Habana justifica legalmente como un “estado de necesidad” ante las persistentes acciones en su contra.

La libertad de los cinco, que Cuba reconoce como “héroes luchadores antiterroristas” es una de las principales exigencias de La Habana para normalizar relaciones, mientras que Washington exige la del contratista Alan Gross, condenado a 15 años bajo cargos de entregar equipos de comunicación a opositores cubanos.

En la vigilia también se “exigirá el fin de la injusticia cometida contra” los cinco cubanos, según un comunicado publicado en los medios locales.

Las conmemoraciones del jueves, que incluyen una peregrinación al cementerio de Colón donde reposan los restos de las víctimas, se unirán con la excarcelación de René González el viernes, quien cumple su condena de 13 años, pero que una jueza federal no le permite regresar a la isla, pues debe cumplir tres años bajo un régimen de libertad supervisada.

“Es preciso demandar con toda energía que no se añada una injusticia más, que no se insista en un castigo adicional al ya consumado, que no se ponga en peligro la vida de René”, llamó el diario oficial Granma.

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