Foto: EFE/MAURICIO DUEÑAS

Bogotá, 6 octubre 2011 (AFP) - El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, exhortó este jueves a los empelados públicos a impedir que una protesta convocada por los sindicatos para el viernes degenere en hechos violentos.

“Se convocó a un paro por motivos que nosotros no compartimos, muchos de ellos. No creo que haya motivo para ese paro, pero respetamos el derecho de protesta. Eso es parte fundamental de nuestra democracia. Eso sí, sin violencia”, dijo el mandatario tras un acto oficial.

“Yo me congratulo de haber oído y aplaudido la manifestación de uno de los presidentes de una de las centrales que por ningún motivo mañana (viernes) van a permitir violencia en la protesta social”, agregó.

Las centrales obreras convocaron hace unos días a los 800.000 empleados estatales a parar actividades el viernes, en coincidencia con el día mundial del trabajo decente, y a manifestarse en reclamo de varias demandas laborales que aseguran que el gobierno no les ha cumplido.

Tarcisio Mora, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT, la principal del país), señaló que uno de los principales reclamos será la estabilidad laboral de más de 120.000 empleados públicos con contratos temporales.

También protestarán contra la tercerización laboral (contratación a través de cooperativas de empleo), según Mora.

Igualmente manifestarán su rechazo al Tratado de Libre Comercio (TLC) que suscribió Colombia con Estados Unidos y que se encuentra en trámite de aprobación en el congreso de este país, tras permanecer bloqueado varios años por la situación de derechos humanos y sindicales en Colombia.

Según la CUT, en lo que va de este año han sido asesinados en el país 23 sindicalistas.

La protesta del viernes fue convocada también porque, según sus líderes, el gobierno ha incumplido con la expedición de un decreto sobre la negociación colectiva en las entidades oficiales.

Apenas 800.000 trabajadores están sindicalizados en el país y, de ellos, sólo 250.000 se benefician de un convenio colectivo de trabajo.

Esta es la primera protesta de empleados públicos que enfrenta el gobierno de Santos desde que éste inició su mandato, en agosto de 2010, y se produce a tres semanas de las elecciones regionales para elegir a gobernadores en 32 departamentos, alcaldes en 1.103 municipios, así como diputados departamentales y concejales municipales.

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