Foto: EFE/José Jácome

Guayaquil, 7 oct (dpa) – El presidente de Ecuador Rafael Correa, declaró hoy que está dispuesto a aceptar que la ONU o cualquier organismo internacional investigue la sublevación policial de 2010 en Ecuador, pero puso como condición que en ese trabajo no participen miembros de la oposición política ecuatoriana.

Correa aceptó “que venga la comisión internacional que quieran siempre que esté conformada por gente honesta” y agregó que “siempre y cuando no haya pillos de la oposición, porque ya sabemos cual es su posición, tratar de oscurecer todo y luego rasgarse las vestiduras”.

El mandatario ecuatoriano fue consultado por periodistas en una localidad costera sobre la propuesta de conformar una comisión para que investigue los sucesos del alzamiento policial que puso en peligro su vida y la vivencia democrática en este país andino.

El gobierno considera que se trató de un fallido golpe de estado preparado con anterioridad, en contraste con otra versión, en especial de la oposición al oficialismo, que plantea que fue solo un repudiable alzamiento de los gendarmes.

A un año del suceso y en procura de esclarecerlo, el nuevos Fiscal ecuatoriano Galo Chiriboga pidió la desclasificación de los informes militares al respecto, lo que fue aceptado por Correa, con la excepción de los listados de los 900 militares que participaron en su rescate, “para evitar la retaliación de algún policía resentido“, según dijo.

El 30 de septiembre del 2010, la fuerza policial de Ecuador protagonizó una paralización con reclamos sociales, que se complicó por le retención del presidente Rafael Correa en un hospital, de donde fue rescatado con intervención militar que costó varias víctimas, en un hecho que fue condenado mundialmente.

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