México, 7 oct (EFE).- El largo proceso electoral del que saldrá el futuro presidente de México arrancó hoy en medio de una tensión política y con la inseguridad como uno de los temas candentes de la contienda en las urnas, programada para el 1 de julio de 2012.

El Consejo General del Instituto Federal Electoral (IFE) celebró hoy una sesión extraordinaria que marca el inicio oficial del proceso electoral federal 2011-2012 en México, un país azotado por la violencia del crimen organizado, que ha causado más de 40.000 muertes desde fines de 2006.

Dicho proceso culminará con la elección del sucesor del mandatario Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN), y más de 2.000 cargos de elección popular, incluidos 628 legisladores.

En las elecciones de 2012, a las que están convocados alrededor de 80 millones de electores, están en juego la posibilidad de que regrese al poder el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó México desde 1929 a 2000, la continuidad en el poder del conservador PAN, o la llegada del primer gobierno izquierdista en la historia del país.

Los aspirantes que se perfilan como posibles candidatos presidenciales son Enrique Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones, por el PRI; Josefina Vázquez Mota, Santiago Creel y Ernesto Cordero, por el PAN, así como Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador, por los partidos de izquierda.

El 18 de diciembre próximo comenzarán las precampañas de los partidos políticos, que deberán tener designado un candidato el próximo 22 de marzo.

Los aspirantes harán campaña tres meses, a partir del 30 de marzo, antes de acudir a las urnas el domingo 1 de julio.

Al abrir la sesión extraordinaria del IFE, el consejero presidente del organismo, Leonardo Valdés Zurita, prometió que “no habrá incertidumbre que impida el desarrollo de la jornada electoral”, y dijo que el resultado de los comicios sustentará la estabilidad del “pacto social” en el que se basa la democracia de México.

En una entrevista con Efe, Valdés Zurita confió en que la inseguridad no condicione los comicios del 2012, al referirse al “blindaje electoral” que puso en marcha el IFE, árbitro de los procesos electorales en México creado hace casi 21 años.

Tradicionalmente, el IFE establece convenios con los ministerios de Defensa y de Marina para vigilar el reparto de materiales y la celebración de la elección.

Valdés Zurita recordó que en 2010 y 2011 “en más de la mitad del territorio nacional” hubo elecciones y solo en algunas zonas de los norteños estados de Tamaulipas y Chihuahua la inseguridad alejó a la ciudadanía de las urnas o impidió montarlas.

“Sin elecciones no hay democracia (…) y nosotros tenemos que garantizar que estas también sean pacíficas para el avance de nuestra vida democrática”, aseveró.

El instituto electoral llega al comienzo del proceso “casi en condiciones óptimas”, dijo Valdés Zurita en la sesión extraordinaria en alusión a la ausencia de 3 de los 9 consejeros con voz y voto que integran su Consejo General.

El Congreso mexicano ha sido incapaz de realizar dichos nombramientos por los intereses encontrados de los grupos políticos desde finales de octubre de 2010, cuando se venció el mandato de seis años de tres de los consejeros.

Este jueves volvió a fracasar un intento de cubrir las vacantes al no alcanzar los diputados una mayoría calificada.

El representante del PAN en el Consejo, José Guillermo Bustamante, lamentó ese “impasse” y denunció que el PRI intentó “imponer” a sus consejeros.

Por su parte, el representante priista ante el IFE, Sebastián Lerdo de Tejada, aseguró que México “se cae a pedazos por la impericia de un Gobierno que no gobierna”.

Al mandatario le pidió, además, sacar “las manos” del proceso y no desviar recursos públicos de programas oficiales para apoyar a sus candidatos.

El senador Pablo Gómez, representante del izquierdista PRD, dijo que en México en los últimos años hubo “algunos avances significativos, pero parciales” y denunció que en el país aún hay un “Estado corrupto”.

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