Foto: NEWS FLASH JC

Marciano, en su “Piedra de Tranca” de este lunes, publicada en el diario VEA, hace una semblanza de la vida del expresidente Carlos Andrés Pérez y comenta algunos sucesos que giraron en torno a la repatriación de sus restos al país y los homenajes que realizaron en su memoria los militantes del partido Acción Democrática.

De este modo, Marciano titula su columna ‘Lágrimas de cocodrilo’ y sostiene que “Carlos Andrés Pérez vivió y murió en tempestad (…) al retornar sus restos mortales le rindieron tributo en una casa de AD los fieles a su memoria, quienes lo acompañaron en la adversidad. Pero también hubo quienes se cogieron las exequias: los Brutos que dejaron una estela de lágrimas falsas”.

A continuación la columna completa de Marciano:

¿QUIÉN DIJO QUE LA POLÍTICA era el arte de fingir? No lo sé, o no lo recuerdo. A lo mejor a nadie se le ocurrió decirlo, pero mucha gente en el mundo piensa que es así. Que la política es fingir. Es maquillaje. Puro artificio. ¿Lo es? Este escribidor piensa de otra manera. Ejemplo, que en política, como en cualquier actividad humana, hay de todo: Quienes mienten y quienes no mienten; quienes se ciñen a los principios y quienes los desprecian; quienes utilizan máscaras para actuar y quienes no. Quienes saltan talanqueras con la cara muy lavada y quienes se mantienen leales hasta la muerte.

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EN POLÍTICA HAY lágrimas sinceras y lagrimeos hipócritas. Llantos auténticos y llantos fingidos. Todo depende de las circunstancias. Como ocurre con las aclamaciones que se prodigan en determinados momentos y que luego se convierten en rechazos. O los rechazos que se tornan en reconocimientos.

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ESTE ESCRIBIDOR HA REFLEXIONADO mucho antes de escribir estas líneas. Ante todo porque se trata de un tema que tiene que ver con la muerte, y para quien escribe nada es más respetable que un muerto. O, mejor: Nada es más respetable que la muerte, que es lo que le ocurre con todos quienes rendimos culto a la vida.

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Carlos Andrés Pérez vivió y murió en tempestad. Su cadáver, que finalmente reposará en tierra natal -derecho que asiste a todo venezolano- experimentó los rigores de ese vórtice en el que transcurrió su existencia, y que llegó hasta su propia familia. Fue alguien ante quien no había términos medios: Se estaba con él o se estaba contra él; se le apreciaba o se le despreciaba. Con él no había término medio. Fue, sin duda, la mejor carta que se jugó el modelo privatizador puntofijista. El más audaz. El que intentó salvar, con paquetes neoliberales, el proyecto que implementó la dominación en el país. Sus actitudes, en apariencia avanzadas en política económica, destinadas a reciclar un sistema que se desplomaba, y su política exterior, y con las que pretendió captar los cambios que empezaban a darse en la región, fracasaron estrepitosamente en un mar de contradicciones, de corrupción, de colaboradores ineptos para hacer política, de sesudos tecnócratas que le complicaron más la situación.

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Jamás se pudo quitar de encima la responsabilidad de haber sido el brazo ejecutor de la represión y la segregación políticas en el país, que sólo tuvo atenuante para quienes abjuraron de sus ideas y se plegaron a la burocracia que él creó. Betancourt lo utilizó a fondo y él se dejó utilizar porque eso le garantizó posiciones de poder y le dio un peso en la política que no tenía. Lo catapultó al control de AD y luego ala Jefaturadel Estado.

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Al retornar sus restos mortales le rindieron tributo en una casa de AD -de donde lo echaron hace años- los fieles a su memoria. Quienes lo acompañaron en la adversidad y no participaron de la conjura interna en su contra. Y también quienes se cogieron las exequias: los Bruto que dejaron una estela de lágrimas falsas, de compungidos discursos, de rostros desencajados, con un dolor fingido de esos que, por forzados, marcan el rostro con huellas profundas. Por cierto, ¿qué pensará Rómulo en el otro mundo de todo esto?

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Por lo que toca a este escribidor: ¡Descanso a su alma!

“Piedra de Tranca”
‘Lágrimas de cocodrilo’
Por: Marciano
Diario VEA

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