LA PAZ, 10 octubre 2011 (AFP) - Cientos de campesinos bolivianos, varios de ellos cocaleros, marchan desde el sur andino hacia La Paz para apoyar al presidente Evo Morales y mostrar su desacuerdo con los indígenas amazónicos que caminan desde hace más de un mes contra la construcción una carretera en su territorio.

“Es una marcha para profundizar el proceso de cambio y decirle al presidente Evo que no está solo”, dijo César Navarro, viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, quien oficia de enlace entre el poder Ejecutivo y los sindicatos pro gubernamentales.

Los oficialistas llevan ya cuatro días de caminata y la mañana de este lunes partieron de la localidad andina de Calamarca (60 km al sur de La Paz), planeando arribar el miércoles a la sede de gobierno para participar de actos públicos.

Según los organizadores de la marcha, ésta está integrada por unas 2.000 personas, y otras tantas podrían sumarse en los últimos kilómetros de la travesía.

El miércoles, 12 de octubre, coincide con un aniversario más de la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492, una fecha que los pueblos indígenas consideran nefasta.

El oficialismo pretende convertir los actos públicos no sólo en apoyo al presidente sino también en una suerte de cierre de campaña de las inéditas elecciones populares que se realizarán el próximo domingo para designar a 56 autoridades del poder Judicial.

La votación, en la que se designarán a los más altos dignatarios del Poder Judicial boliviano, hasta ahora ha sido opacada por la marcha indígena, que ha sido reiteradamente calificada por el presidente Morales como antidemocrática.

Esta comitiva, que se acerca a La Paz por el norte, es de más de 1.000 nativos, que comenzaron a caminar a mediados de agosto en el poblado de Trinidad, a 600 km de distancia, para protestar por una carretera que pretende construir el gobierno a través de la reserva natural Tipnis, en el centro del país.

Los indígenas ya han caminado un trecho de 500 kilómetros. Casi a la mitad de la ruta fueron reprimidos por la policía, en un intento gubernamental por desbaratar la protesta. Los aborígenes se rearticularon a los pocos días y, fortalecidos, retomaron la caminata hacia la sede de gobierno.

Los amazónicos están en el poblado de Santa Bárbara, a 100 km de La Paz, en su ascenso a la Cordillera Oriental de Los Andes, el tramo más duro, por el frío, la lluvia frecuente y la altura, que obligará a los amazónicos a superar los 4.000 metros sobre el nivel del mar.

Durante todo el recorrido han insistido en su demanda de que no se construya la carretera de 300 km, financiada por Brasil, por el Tipnis, un territorio de 1 millón de hectáreas rico en flora y fauna y donde habitan varios pueblos aborígenes desde tiempos ancestrales.

Fernando Vargas, líder indígena de esa marcha, indicó a radios locales que transmiten paso a paso el desarrollo de la caminata que aún no se tiene definido si su llegada a La Paz “sería antes o después de las elecciones judiciales” del domingo.

En La Paz los amazónicos demandarán al Congreso una ley para que no se construya la vía por el Tipnis, además de una plataforma de reclamos, como la suspensión de la prospección petrolera, la titulación de tierras indígenas y la consulta a los nativos en todas las leyes que les afecten.

El gobierno ha defendido la carretera con el argumento de que generará desarrollo regional e integración y ha desarrollado varios esfuerzos por entablar un diálogo con los nativos, aunque todos han fracasado.

Esta protesta indígena le ha generado un fuerte costo al presidente Morales, muy criticado por la violenta intervención policial del 25 de septiembre para impedir la marcha. Ahora hay temores de que los marchistas de los dos bandos se enfrenten en la Paz.

Sin embargo, el viceministro Navarro ha señalado que la marcha oficialista “no viene a enfrentarse a la de los indígenas amazónicos”.

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