CARACAS (AP)Un municipio venezolano ofrece a conductores peligrosos el tratamiento del silencio al enviar mimos a la calle para hacer lo que la policía por sí sola no puede: Domesticar el tráfico sin ley.

Alrededor de 120 mimos vestidos con trajes de payaso y guantes blancos salieron desde la semana pasada a las calles del Municipio Sucre, en el este de Caracas, para señalar las infracciones por medio de gestos y ademanes a conductores imprudentes y aquellas personas que cruzan las avenidas sin esperar su turno en los pasos peatonales.

Ellos se encuentran bastante ocupados en esta ciudad donde los motociclistas circulan por las aceras, los autobuses dejan bajar a pasajeros en medio de calles muy transitadas y no pocos conductores consideran las luces rojas de los semáforos y los límites de velocidad como meras sugerencias en lugar de órdenes.

Carlos Ocariz, alcalde de Sucre, recurrió a los mimos para fomentar el civismo entre los conductores y peatones imprudentes. Ocariz sigue el ejemplo de Antanas Mockus, ex alcalde de Bogotá, Colombia, que combino la labor de los mimos y una acción policial más estricta en un programa que fue ampliamente visto como un éxito.

Los conductores que se saltan una salida de la autopista a menudo simplemente pone su vehículo en marcha atrás y salen poniendo en riesgo sus vidas y las de otros.

Los motociclistas se desplazan en sentido contrario en calles de un único sentido, tocan sus bocinas desaforadamente para que los peatones se aparten cuando circulan por las aceras y es frecuente ver a uno o más niños pequeños sentados precariamente entre la manija de la moto y su piloto, o entre dos adultos.

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