Foto: Noticias24/ Archivo

En su columna de este martes, el periodista Vladimir Villegas se refirió a las recientes declaraciones del presidente de la República Hugo Chávez, en las cuales afirmó que hace diez años debió “hacer alianzas con el pañuelo en la nariz y caminando con el excremento hasta aquí” para poder garantizar su triunfo.

“Esa admisión por parte del Presidente de la República nos indica que su política de alianzas no estuvo basada en razones de principios sino de oportunismo político, y nos hace pensar en la muy probable posibilidad de que todavía algunos de sus aliados o compañeros de ruta sean considerados por él, ahora o en el futuro, como parte del excremento que en algún momento lo acompañó“, sostuvo Villegas.

A continuación la columna completa:

El presidente Hugo Chávez dijo en días recientes que hace diez años debió “hacer alianzas con el pañuelo en la nariz y caminando con el excremento hasta aquí” para poder garantizar su triunfo en las elecciones de 1998, una confesión que abre varias interrogantes.

La primera de ellas es a cuáles de los factores que lo acompañaron inicialmente y que ya no están con él se les puede incluir en esa escatológica categoría, y la otra, no menos obvia, si todavía continúa acompañado por individualidades o grupos que también encuadran en tan indeseable gama de aliados.

Tales precisiones son importantes para la sociedad venezolana, porque no deja de ser preocupante que un jefe de Estado confiese, como si nada, que acudió premeditadamente a un maridaje electoral con gente supuestamente indeseable para hacer realidad aquello de que el fin justifica los medios. Esa admisión por parte del Presidente de la República nos indica que su política de alianzas no estuvo basada en razones de principios sino de oportunismo político, y nos hace pensar en la muy probable posibilidad de que todavía algunos de sus aliados o compañeros de ruta sean considerados por él, ahora o en el futuro, como parte del excremento que en algún momento lo acompañó.

Imagino que los camaradas del PCV deben estar al borde de la indignación con el comandante presidente, quien no desperdicia la oportunidad para recordarles que apoyaron a Rafael Caldera, como si eso se tratara de un pecado mortal que obliga a los comunistas a obedecer en silencio perruno las instrucciones que se les giren desde Miraflores o desde el cogollo del Psuv.

Y, pensándolo bien, no sólo el PCV pudiera sentirse aludido, sino también algunos dirigentes y militantes del Psuv que hasta hace poco formaron parte del PPT, del MAS, de Podemos, e incluso de AD y Copei.

La incondicionalidad es uno de los requisitos que seguramente se exigen para garantizar que mañana o pasado no los incluyan en la lista de aliados olorosos a excremento.

Se supone que la política debe regirse por principios, y sobre todo cuando se trata de una política en nombre de la revolución, de los más humildes, de la justicia y la democracia.

Pero poco a poco vamos entendiendo. Lo que ha dicho el Presidente es propio de la vieja política, seguimos gobernados por la vieja política, por el cálculo electoral y por un apego postizo a los principios que se dice defender, por la búsqueda del poder, aunque sea pactando con el diablo o con su excremento.

Si ayer el Presidente, según él mismo lo admitió, anduvo con el excremento para ganar las elecciones, no hay ninguna garantía de que hoy no estemos ante la misma realidad, por eso la pertinencia de que el propio Chávez aclare si ahora está rodeado sólo de gente químicamente pura o si sigue rodeado de gente frente a la cual él anda con el pañuelo en la nariz.

Pero aclárelo de una vez, antes de las elecciones, para que el electorado no sea sorprendido en su buena fe, y sepa si está votando o no por un candidato que anda en buenas juntas o aguanta el tufo de algunos aliados con tal de ganar nuevamente el favor popular.

Y de paso, pregúntese en sus momentos de soledad, señor Presidente, si la confección de un polo en el cual brillan por su ausencia la diversidad, el pensamiento crítico y el liderazgo colectivo no son la mejor muestra de que su política de alianzas ha fracasado y siguen tomando cuerpo el sectarismo y la imposición de un pensamiento único como forma de gobernar, lo cual se traduce en la exclusión y estigmatización de la mitad del país.

Alianzas con el excremento
VLADIMIR VILLEGAS
El Nacional

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