Foto: REUTERS/Mike Theiler

WASHINGTON, 12 octubre 2011 (AFP) – La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, calificó al presunto intento de complot iraní para asesinar al embajador saudita en Washington como una “peligrosa escalada” de Teherán y llamó a una condena internacional.

El atentado es “una flagrante violación de la ley internacional y estadounidense y una peligrosa escalada del uso de la violencia política y apoyo del terrorismo de larga data por parte del gobierno iraní”, dijo Clinton.

Estados Unidos comenzó consultas personales con embajadores del Consejo de Seguridad de la ONU -posible origen de una condena internacional o alguna otra medida- y Clinton reiteró que Irán debe “rendir cuentas.

“Hacemos un llamado a otras naciones a unirse a nosotros en la condena de esta amenaza a la paz y la seguridad internacionales”, dijo la jefa de la diplomacia de Estados Unidos a los periodistas en un centro de estudios de Washington. “Irán debe rendir cuentas por sus acciones”.

Clinton dijo que el plan fue “dirigido por elementos del gobierno iraní”, y dijo que este “tipo de actos temerarios socava las normas internacionales y el sistema internacional”.

“(Hemos) aumentado nuestras sanciones a las personas dentro del gobierno iraní que están asociadas con este plan y con el apoyo de Irán al terrorismo”, dijo.

Irán advirtió a Estados Unidos que se aleje de cualquier enfrentamiento en torno a lo que Teherán llama presunciones sin fundamento de que conspiró para matar el embajador saudita en Washington.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos identificó el martes a los dos iraníes sospechosos del complot: Manssor Arbabsiar, de 56 años, un ciudadano naturalizado estadounidense; y Shakuri Gholam, que sería miembro de la fuerza Al Quds, una unidad de élite de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.

Shakuri sigue prófugo, mientras que Arbabsiar fue detenido el 29 de septiembre en el aeropuerto internacional John F. Kennedy de Nueva York y compareció el martes ante un tribunal en Manhattan.

Su abogado dijo que se declararía no culpable, si se le acusa.

Funcionarios de Estados Unidos dicen en que el caso fue abierto por el pago de Arbabsiar a un agente de Estados Unidos que se hizo pasar por miembro de un cártel de drogas mexicano, a quienes los acusados creían proporcionar los explosivos para el atentado contra el embajador.

México dijo que colaboró estrechamente con la investigación, y dijo haberle negado la entrada a Arbabsiar para ponerlo en un vuelo a Nueva York, donde fue detenido por las autoridades de Estados Unidos.

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