Buenos Aires, 13 oct (EFE).- La reelección de Cristina Fernández como presidenta argentina, dada como segura por todas las encuestas, consolidará la apuesta de Argentina a su sociedad con Brasil y su activo papel en la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), según analistas y fuentes gubernamentales.

La apuesta a la integración regional cuenta con bastante consenso político en Argentina, donde la oposición centra sus críticas en las estrechas relaciones del Gobierno de Fernández con Venezuela y Bolivia por los lazos de amistad de esos países con Irán, al que se acusa de cómplice de los atentados contra instituciones judías en Buenos Aires en los años 90.

También se culpa a Fernández por controversias con Estados Unidos que han llevado a la Casa Blanca a “enfriar” las relaciones bilaterales, según publica la prensa en relación a comentarios de miembros de la cámara de comercio argentino-estadounidense reunidos en Washington.

Pero los analistas consideran que la política exterior de la mandataria tiene un cariz pragmático que dista mucho de causar grandes daños a las relaciones con la Casa Blanca u otras grandes potencias.

Para Argentina la relación con Brasil es “decisiva” para asegurar su desarrollo económico y sobre todo capear los coletazos de la crisis de EE UU y países europeos, como acaba de afirmar el viceministro de Economía, Roberto Feletti.

La Unasur ha puesto en marcha un mecanismo de consultas con vistas a “blindar” a la región de coletazos de la crisis global en base a la experiencia de pactos vigentes entre Argentina y Brasil, socios de Paraguay y Uruguay en el Mercosur, el mayor bloque comercial de América Latina.

Argentinos y brasileños aplican un sistema de comercio bilateral en moneda local que beneficia a las pymes, así como un pacto de ayuda mutua en caso de que sus reservas monetarias corran riesgo por ataques especulativos o problemas financieros, entre otras medidas bajo la lupa del resto de los socios del foro suramericano.

“Los lazos con la Venezuela de Hugo Chávez o la Bolivia de Evo Morales se fundaron más en razones económicas que políticas“, dijo a Efe el experto Jorge Arias, de la consultora Polilat, en referencia al auxilio energético que esos países han dado a Argentina en los últimos años.

Sostuvo que el Gobierno de Fernández se mantendrá al margen de “las simpatías” de Venezuela y Bolivia con Irán, como lo ha hecho hasta ahora, debido al “factor político interno” de que Argentina acoge a la colectividad judía más numerosa de América después de la que hay en Estados Unidos.

En estos años Argentina ha seguido una política exterior “pragmática, con acercamientos o distanciamientos coyunturales que no son lo mejor para un país, pero tampoco provocan daños permanentes”, opinó Arias.

Los empresarios argentinos viven pendientes de la evolución de Brasil, ya que un menor crecimiento económico de ese país o una fuerte apreciación del real brasileño frente al dólar puede afectar a la industria local y agudizar conflictos comerciales.

Brasil “nos compra alrededor de 20.000 millones de dólares al año y hoy nadie puede tener aspiraciones políticas si no se plantea una integración sudamericana y una relación cercana con Brasil”, dijo Feletti al hablar en estos días sobre la estrategia para los próximos años.

Mientras se da por descontada la reelección de Fernández por amplio margen de votos en los comicios del 23 de octubre próximo, se multiplican las conjeturas sobre la continuidad de Héctor Timerman al frente de la Cancillería argentina.

También es un misterio quién será el próximo ministro argentino de Economía en vista de que el actual, Amado Boudou, es el compañero de fórmula de la mandataria.

actualidad » en esta sección

buscador