DADAAB, 14 octubre 2011 (AFP) – La policía keniana afirm que teme que las dos españolas que trabajan para Médicos sin Fronteras (MSF), secuestradas la víspera en el campo de refugiados de Dadaab (este de Kenia,) hayan sido llevadas a Somalia.

Esta situación hace temer por la seguridad del mayor campo de refugiados del mundo, pero también por la continuación de la ayuda internacional.

Las dos mujeres fueron secuestradas por tres hombres armados cuando se encontraban en el complejo de campos de Dadaab, que alberga a unos 450.000 refugiados. En su mayor parte se trata de somalíes que escaparon de la guerra y la hambruna en su país, a menos de 100 km de distancia.

“Las dos mujeres blancas jugaban con niños cerca de su automóvil cuando fueron obligadas a entrar en el vehículo”, declaró a la AFP un testigo, un guardián que solicitó el anonimato.

“El conductor resistió a los tres hombres armados, pero inmediatamente fue herido de una bala en el cuello”, según este testigo. El chofer, de nacionalidad keniana, fue hospitalizado en Dadaab y luego trasladado a Nairobi.

Los secuestradores partieron hacia Somalia bajo una fuerte lluvia que dificultó la búsqueda, a pesar del refuerzo de un helicóptero, indicó la policía keniana.

“Todos los elementos tienden a mostrar que ellos (los secuestradores y sus rehenes) están del otro lado (de la frontera con Somalia)”, declaró a la AFP el jefe de la policía para la región de Dadaab, Leo Nyongesa.

Este responsable policial atribuyó el secuestro a los insurgentes islamistas shebab, pero el viernes no se había recibido ninguna reivindicación.

El vehículo todoterreno fue encontrado el jueves al anochecer a menos de 20 km de la frontera somalí, en una localidad llamada Dadajabula. Quizás fue abandonado porque se había atascado, según Nyongesa.

En Nairobi se convocó una reunión de urgencia el viernes en presencia del jefe de la policía, Mathew Iteere, para examinar los tres secuestros de mujeres europeas perpetrados en un mes en el este de Kenia.

Antes del secuestro de las dos especialistas en logística de MSF –cuya identidad no fue revelada–, bandas armadas raptaron el 11 de septiembre a una turista británica, Judith Tebbutt, y el 1 de octubre a una francesa, Marie Dedieu, en el archipiélago de Lamu, a pocas decenas de kilómetros de la frontera somalí. Las dos mujeres fueron llevadas a Somalia por sus secuestradores.

Los campos de Dadaab, que cuando fueron creados en 1991 habían sido previstos para 90.000 refugiados, alojan actualmente a unos 450.000. Desde comienzos de octubre, más de 7.500 personas adicionales llegaron a este complejo, según la ONU.

150 policías para medio millón de personas

“El número de oficiales de policía no llega a 200, 150 para ser precisos, lo cual es muy poco para un lugar tan grande”, indicó a la AFP una fuente policial que solicitó el anonimato.

“Como somos pocos, alentamos al personal (humanitario) a que sea acompañado por guardias de seguridad”, agregó esta fuente.

Sin embargo, MSF, que en general es sumamente reticente a trabajar bajo escolta, indica que es la única que no se desplaza acompañada de policías o de militares en Dadaab.

El secuestro de las dos españolas, que tuvo lugar después del rapto de un chofer keniano de la organización humanitaria Care en septiembre, hace temer a los refugiados que las organizaciones no gubernamentales reduzcan ahora sus actividades.

“Nuestro mayor temor es vernos privados de los servicios básicos como la alimentación, el agua o la atención médica”, dijo Mohamed Yusuf Raagow, de 30 años.

“Los secuestradores traen aquí los problemas que nosotros habíamos dejado en Somalia
, se trata de gente que sólo busca sacar dinero a las organizaciones humanitarias para mejorar su nivel de vida”, denunció por su parte Seynab Geedi, de 50 años.

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