Foto: EFE/KELD NAVNTOFT

Naciones Unidas, 14 oct (EFE).- El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió hoy al presidente de Siria, Bachar al Asad, que acabe “ahora mismo” con el “baño de sangre” que vive su país, donde Naciones Unidas calcula que la represión se ha cobrado desde marzo la vida de más de 3.000 personas, entre ellas al menos 187 niños.

“La violencia y la masacre desde todas las partes deberían acabar. El secretario general ha dejado claro repetidamente que el Gobierno de Siria tiene la responsabilidad de imponerse a sus fuerzas de seguridad y debería poner fin al baño de sangre ahora mismo”, dijo a la prensa el portavoz de Ban, Martin Nesirky.

En los últimos diez días han muerto al menos cien personas, y miles de manifestantes y disidentes han sido detenidos, torturados y desaparecidos forzosamente.

Reiteró también “la responsabilidad” de las autoridades sirias de proteger a la población, en una intervención en la que mostró la preocupación de Ban ante la continuidad del conflicto en ese país, según confirman las cifras divulgadas hoy por la alta comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Navi Pillay.

El asunto llegó hoy también al Consejo de Seguridad del organismo, que celebró a puerta cerrada su reunión mensual con el subsecretario general de la ONU para Asuntos Políticos, Lynn Pascoe, sobre los asuntos actuales más preocupantes, entre los que se encontró la situación en Siria.

Fuentes diplomáticas señalaron que los miembros de la Unión Europea (UE) que se sientan en el Consejo y otros países mostraron su preocupación por las cifras divulgadas por la Pillay y reprocharon la actitud de Rusia y China, que vetaron la semana pasada una resolución contra Damasco.

“Quienes defendieron el silencio del Consejo de Seguridad deberían sacar las conclusiones de los últimos terribles acontecimientos y la continuidad de la represión”, señalaron fuentes francesas tras la reunión mantenida en el máximo órgano internacional de seguridad.

Francia, Reino Unido, Alemania y Portugal presentaron la semana pasada un proyecto de resolución de condena contra el régimen del presidente sirio, que no incluía la imposición de sanciones contra Damasco, pero sí amenazaba con acciones concretas si no se detenía la represión contra los manifestantes.

A la hora de la votación, Rusia y China se opusieron al texto y ejercieron su poder de veto, como miembros permanentes del Consejo, mientras que los representantes de Brasil, India, Sudáfrica y Líbano se abstuvieron.

En los meses que dura la represión en Siria, el Consejo de Seguridad ha sido incapaz de aprobar una resolución de condena a Damasco, aunque sí adoptó en agosto una declaración presidencial -texto de menor rango- en la que condenó la represión de Al Asad.

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