Foto: JOHAN ORDONEZ

GUATEMALA, 15 octubre 2011 (AFP) - Cerca de 40 muertos, 100.000 afectados y cientos de miles de personas en riesgo era este sábado el saldo de varios días de intensas lluvias sobre América Central, que además es considerada por la ONU una de las regiones mas afectadas por el cambio climático.

Un saldo de al menos 22 muertos en Guatemala, 7 en Nicaragua, 6 en El Salvador y 4 en Honduras delineaba una catástrofe que incluye además a empobrecidos campesinos que perdieron sus cosechas, carreteras internacionales cortadas por deslaves y poblados aislados por la caída de puentes.

“Tenemos que buscar cómo salvar vidas”, dijo en Managua, con una cuota de dramatismo, la vocero presidencial nicaragüense Rosario Murillo, al anunciar la declaración del alerta amarillo en una docena de departamentos.

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Solamente en El Salvador “la población en riesgo por la emergencia asciende a 150.000 personas”, dijo este sábado el presidente Mauricio Funes, basado en en datos del Sistema de Protección Civil. “Debemos enfrentar una coyuntura dramática sobre todo para las familias más vulnerables”, advirtió.

En las últimas cuatro décadas, los desastres naturales provocaron más de 50.000 muertos y decenas de miles de millones de dólares en pérdidas, según un estudio de universidades europeas y latinoamericanas, que destaca la continua destrucción de la escasa infraestructura de los países.

Un trabajo de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) titulado “La economía del cambio climático”, señala que las pérdidas económicas ocasionadas en América Central por el calentamiento global rondarán el 10% del PIB regional hacia el año 2050.

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Este sábado en Guatemala, el país más golpeado por la tormenta de esta semana, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) informó que el balance se mantenía en 22 muertos y 2 desaparecidos, mientras el número de afectados en todo el país había superado los 94.000.

La entidad indicó que varias carreteras troncales estaban cortadas e incluso el derrumbe de un puente había obligado a cerrar un paso fronterizo con El Salvador.

En un país en el que además hay 2 millones de desnutridos (15% de la población) los informes procedentes de muchas regiones dan pérdidas altas, cuando no totales, de los cultivos de subsistencia, como maíz y frijol.

“Por el momento no se han cuantificado las pérdidas, pero se sabe que en más de 12 municipios las siembras están con serios daños”, dijo Werner Marroquín, delegado del ministerio de Agricultura en el departamento de Chimaltenango, al diario Prensa Libre.

Por su parte, Miguel Torres, director del Centro de Operaciones de Emergencia de Escuintla, estimó la pérdida total de varios cientos de hectáreas de maíz pertenecientes a pequeños productores.

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En Honduras, donde se reportó la muerte de otras dos personas, elevando el balance a cuatro, cientos de familias del sector sur de la capital pasaron la noche en vela tras emitirse un alerta del riesgo de aluviones y desbordes de ríos.

Tegucigalpa, ubicada en un estrecho valle, está cruzada por riachos que en épocas de lluvia pueden transformarse en furiosos torrentes, y la población mantiene en su memoria la catástrofe de hace una década en ocasión del huracán Mitch, que provocó miles de muertos en la región.

La Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) elevó a alerta amarilla la situación en dos departamentos del sur, fronterizos con Nicaragua, mientras en otros 14 de los 18 que componen el país mantuvo el alerta verde.

En El Salvador miembros de Proteccion Civil y de diferentes alcaldías continuaban evacuando personas de zonas anegadas en los departamentos de San Miguel y Usulután.

En Nicaragua, donde a los 6.000 afectados hay que sumarles daños a 250 km de carreteras y puentes
, el presidente Daniel Ortega decretó alerta amarilla en 12 de los 17 departamentos, y el alerta roja en algunas aldeas o sectores particulamente afectados.

Entretanto, en Costa Rica hasta el momento los efectos de la tormenta se limitaban a daños de intensidad variable sobre la infraestructura carretera –de por si muy deteriorada– y a algunos cientos de evacuados. Dos de las tres rutas que unen San José con el Pacífico y con Nicaragua estaban cortadas la mañana del sábado.

En Panamá se reportaban inundaciones en la región selvática de El Darién, fronteriza con Colombia, por el desborde de ríos, que afectaban en especial a pequeños poblados indígenas como Puerto Indio, donde el agua superaba el metro de altura.

Y la capital panameña, donde la noche de este sábado debe disputarse la final de la Copa del Mundo de béisbol entre las novenas de Cuba y Holanda, soportaba por la mañana un fortísimo aguacero, que hacía temer que pueda realizarse el evento.

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