Foto: REUTERS/Suhaib Salem

Dos excavadoras custodiadas por hombres armados comenzaron el domingo a demoler las murallas que rodean el complejo del derrocado líder Muamar Gadafi en Trípoli.

Mientras las máquinas se instalaban en la residencia de Bab al-Azizyah, algunos hombres cantaban “Dios es el más grande. Esto es por la sangre de los mártires”. Otros disparaban al aire con sus armas automáticas.

“Lo estamos destruyendo porque queremos demoler cualquier cosa que pertenezca a Gadafi”, afirmó a Reuters uno de los hombres armados, Essam Sarag.

Los automovilistas se detenían para ver la escena y varios se unieron a un grupo de personas que ondeaban banderas libias.

“Continuaremos hasta destruir todo lo que pertenezca a Gadafi”, sostuvo Etman Lelktah, quien dijo estar a cargo de los hombres armados en el lugar.

“Pedimos que se construya una organización de paz en lugar de la casa de Gaddafi”, indicó.

El complejo fortificado de 6 kilómetros cuadrados fue el palacio presidencial de Gadafi y al mismo tiempo su residencia de Trípoli.

Fue bombardeado por aviones de combate de la Otan varias veces antes de que Trípoli cayera en agosto en manos del ahora gobernante Consejo Nacional de Transición (CNT).

Se reanudan los combates en Bani Walid

Los combatientes del Consejo Nacional de Transición (CNT) anunciaron este domingo la reanudación de los combates en Bani Walid, uno de los últimos bastiones del derrocado líder libio Muamar Gadafi, tras una semana de calma forzada en ese frente militar.

“Se han reanudado los combates y hemos avanzado tanto en el frente norte como en el sur”, dijo a la AFP Musa Yunes, jefe de las fuerzas del CNT en Bani Walid, a 170 km al sureste de Trípoli.

Un comandante de la ciudad de Zauiya, donde están situadas las tropas al sur de Bani Walid, afirmó que en este momento se estaba atacando con artillería pesada.

Las fuerzas del CNT cercan el oasis de Bani Walid, donde los combates se suspendieron hace una semana para preparar la nueva ofensiva contra los 1.500 hombres pro Gadafi todavía presentes en la ciudad, según los comandantes.

El domingo pasado las fuerzas del nuevo régimen, que avanzaban en brigadas sin coordinación alguna, se vieron forzadas a abandonar el aeropuerto de Bani Walid que acababan de tomar, sufriendo 17 muertos y más de 80 heridos.

Desde entonces los combates se interrumpieron para disponer de tiempo y reordenar las tropas.


Vía Reuters y AFP

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