Foto: AP Photo/Israel Leal

WASHINGTON, 17 octubre 2011 (AFP) - El encargado de la lucha antidrogas del Departamento de Estado, William Brownfield, afirmó este lunes que no está cerrado a la idea de debatir la legalización de algunas drogas, aunque advirtió que se trata de un problema que no tiene una única y simple solución.

“No rechazo de plano la sugerencia de aquellos que dicen que miremos a lo que llaman despenalización o incluso legalización”, dijo Brownfield, durante un evento en la Cámara de Comercio estadounidense.

“No me opongo por principios, ni tengo objeciones morales”, señaló.

Sin embargo, afirmó que hasta la fecha no hay un estudio serio de cómo sería una legalización y qué implicaciones tendría.
“Personalmente creo que cuando alguien estudie esto se dará cuenta de que no existe una solución sencilla a este problema”, señaló el subsecretario del Departamento de Estado para asuntos antinarcóticos.

“No somos estúpidos. Hemos estado enfrentando este problema por los últimos 40 años y si hubiera una solución simple ya hubiéramos dado con ella”, afirmó.

Funcionarios del gobierno de Barack Obama han rechazado en el pasado propuestas para legalizar algunas drogas como estrategia contra el narcotráfico.

Líderes mundiales, incluidos los expresidentes Ernesto Zedillo (México), Fernando Henrique Cardoso (Brasil) y César Gaviria (Colombia), presentaron en la ONU un informe que denuncia el fracaso de la lucha mundial antidrogas y propone cambios, entre ellos despenalizar el consumo de marihuana.

“Debemos estar constantemente ajustando, refinando” la política antidrogas “y estar abiertos a sugerencias de personas realistas y pragmáticas”, admitió Bownfield.

Estados Unidos está “en una transición de un énfasis en el lado criminal” a un mayor acento de la lucha contra la demanda, educación y la rehabilitación, así como el fomento de las instituciones y el desarrollo económico y social de los países por donde es traficada la droga, dijo.

Por otro lado, el funcionario destacó la importancia de la participación del sector privado en la lucha contra el crimen organizado en América Latina.

“La responsabilidad social corporativa es buena políticamente, éticamente y para los negocios”, dijo Brownfield.

actualidad » en esta sección

buscador