Saná, 17 oct (dpa) – En Yemen crece el temor a una guerra civil y a la desintegración del ya de por sí frágil Estado, tras los sucesos ocurridos por la noche en la capital del país.

Habitantes de la capital Saná informaron que en la noche del domingo al lunes la ciudad sufrió los ataques de artillería más intensos desde el inicio de la crisis a principios de febrero.

“Hay gran tensión y miedo ante la posibilidad de que el presidente quiera provocar una guerra civil”, dijo un testigo ocular en Saná. Hoy casi nadie fue a trabajar.

Medios locales hablaban hoy de más de veinte muertos desde el domingo. El portal de Internet Marib Press informó que tras el impacto de una granada en un hospital de campaña del movimiento de protesta en el centro de la ciudad murieron tres civiles.

Además, varios barrios en el norte de la ciudad así como en una base de la primera brigada del Ejército fueron atacados.

Según testigos oculares, las tropas del gobierno, que aún son leales al presidente Ali Abdullah Saleh, intentaron involucrar en combates a hombres de líderes tribales rivales y a la primera brigada del general Ali Mohsen al Ahmar.

Los soldados de esta brigada, que prometieron proteger las manifestaciones pacíficas contra Saleh, mantuvieron a los agresores alejados de la plaza Taghier, según se informó.

La página web 26 de septiembre, cercana al Ministerio de Defensa, informó hoy que tres “mártires” de las Fuerzas Armadas fueron sepultados. Murieron el domingo tras ser atacados con granadas de mortero por “milicianos” de Al Ahmar y el partido islámico Al Islah. Un cuarto soldado fue enterrado en la provincia de Shabwa.

Entre las agrupaciones que reclaman la renuncia de Saleh figuran islamistas, liberales, izquierdistas, grupos de mujeres estudiantes y tribus rivales. No están en cambio las células terroristas de Al Qaeda, que en un ataque aéreo en septiembre perdieron a uno de sus principales líderes, el ciudadano estadounidense Anwar al Awlaki.

En el sur, en tanto, el movimiento separatista está vislumbrando la posibilidad de aprovechar el caos para sus fines. El movimiento quiere una separación del sur de Yemen, unido con el norte en 1990.

Esta semana se espera una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el conflicto en Yemen. El presidente Saleh teme que en esa resolución se lo inste a renunciar.

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