Lima, 17 oct (dpa) – El ex presidente del Perú Alan García (2006-2011) dijo hoy, al pronunciarse como testigo en un juicio por interceptaciones telefónicas ilegales efectuadas durante su gobierno, que estas tuvieron un lado positivo, pues permitieron descubrir el tráfico de influencias.

“Ello nos permitió escuchar diálogos que ensuciaban al gobierno”, afirmó García.

En 2008 se difundieron en un programa televisivo audios de origen ilegal donde se puso al descubierto la adjudicación irregular de cinco lotes petroleros a una empresa noruega. Rómulo León, un ex ministro cercano al gobierno, fue el encargado del lobby en el caso al que se bautizó popularmente como “petroaudios”. Tras el escándalo, el gabinete ministerial en pleno de ese entonces renunció.

Actualmente León y otros implicados se encuentran detenidos y se retomó el proceso de concesiones petroleras.

Tiempo después, investigaciones judiciales y periodísticas dieron a conocer que fue una empresa formada por marinos en retiro, Business Track (BTR), la encargada de espiar a personajes políticos y empresariales por orden de terceros.

En la audiencia, García negó todo tipo de relación “contractual o de encargo” con el ex gerente de BTR, Elias Ponce Feijóo. El ex mandatario señaló que solo se reunió con él en 2006 porque éste tenía supuestamente información relevante sobre la campaña presidencial en la que participaba como candidato.

Sin embargo, en el juicio dijo que se decepcionó de los datos que le proporcionó Ponce Feijóo, pues eran informaciones “periodísticas” o meramente especulativas.

En el juicio por el caso BTR existen ocho acusados por las interceptaciones telefónicas.

Según las investigaciones, García fue uno de los personajes cuyas conversaciones fueron interceptadas, pero éste pidió que no se le incluyera como parte agraviada en el proceso judicial.

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