Pretoria/Brasilia, 18 oct (dpa) - La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, demandó hoy que los países de la zona del euro concreten “un acuerdo creíble” para superar la crisis que afecta al bloque y evitar que sus efectos contaminen las economías del resto del mundo.

“Sabemos que es necesario un acuerdo creíble entre los países europeos, para impedir que la crisis se vuelva incontrolable, afectando al mundo”, dijo la mandataria en su discurso de apertura de la cumbre del grupo IBSA, integrado por la India, Brasil y Sudáfrica, inaugurada hoy en Pretoria.

Rousseff sostuvo que los países emergentes deben participar activamente en la búsqueda de solución para la “grave crisis financiera” actual que, a su juicio, “expone la fragilidad de la gobernanza económica global y las dificultades que enfrentan los líderes políticos que están en el epicentro de la crisis”.

“Como vivimos en un mundo globalizado y sufrimos las consecuencias de las turbulencias del mundo desarrollado, tenemos también el derecho y el deber de participar en la búsqueda de soluciones”, sostuvo.

En este sentido, la presidenta brasileña exhortó a los países emergentes a transmitir “un fuerte mensaje de cohesión política y coordinación macroeconómica” en la próxima cumbre del G20, que se realizará en noviembre, y rechazar las políticas restrictivas como forma de combatir la crisis.

“No podemos ser rehenes de visiones ultrapasadas ni de paradigmas vacíos de preocupación social”, advirtió Rousseff, quien consideró como “impostergable la regulación del sistema financiero” y destacó que “es fundamental poner fin a políticas monetarias que generan una verdadera guerra cambiaria y estimulan el proteccionismo”.

Según Rousseff, “es importante buscar la consolidación fiscal y la solidez de los sistemas bancarios” y evitar los “procesos recesivos” que, según subrayó, “jamás llevaron ningún país a salir de las crisis y del desempleo”.

La mandataria sostuvo que los países emergentes “tenemos credenciales sólidas para exigir nuevos fundamentos para la arquitectura financiera mundial”, ya que “nosotros reforzamos nuestra capacidad de resistencia a la crisis al estimular el fortalecimiento de nuestros mercados internos incluyendo socialmente nuestras poblaciones y generando empleo”.

“Hemos comprobado que políticas macroeconómicas fiscalmente responsables son compatibles con medidas activas de distribución de la renta e inclusión social. Hicimos de la rigurosa regulación financiera y de la consolidación fiscal precondiciones de la fortaleza de nuestras economías”, destacó.

Según Rousseff, estas conquistas deben reflejarse en el proceso de reforma del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial, para otorgar a los países emergentes “un poder de voto equivalente a su peso creciente en la economía mundial”.

“Las reformas acordadas en 2009 deben ser llevadas a cabo”, advirtió.

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