Caracas. AVN.- La comisión de la verdad contemplada en el proyecto de Ley para sancionar Crímenes, Desapariciones, Torturas y Violaciones de los Derechos Humanos por Razones Políticas en el período 1958-1998, debería dar prioridad a determinar cuántas personas fueron asesinadas y desaparecidas por los cuerpos de seguridad del Estado durante los gobierno de la cuarta República, señaló María del Mar de Lovera, viuda del dirigente del Partido Comunista de Venezuela, Alberto Lovera.

“Una meta de esta comisión debería ser el determinar cuántas personas desaparecieron y fallecieron, porque creo que son más los desaparecidos de los que se saben. Sería realmente importante que esta comisión dé pasos como ese (conocer la identidad de todas las víctimas)”, señaló durante su participación en el programa Contragolpe, transmitido por Venezolana de Televisión.

Indicó que “esas acciones dirigidas por los gobiernos de turno, entre los años 60 y 90, tienen que conocerse completamente porque son parte de la historia”. Destacó la importancia que la juventud venezolana conozca sobre esos hechos y “qué pasó en este país”.

Asimismo, responsabilizó a los partidos Copei y Acción Democrática de todos los crímenes cometidos contra dirigentes políticos que eran contrarios a sus regímenes gubernamentales. “Era una política de un Estado que se hacía parecer como democrático y era mentira. Eso hay que sacarlo, saberlo, quiénes son los que se hacían llamar demócratas y realmente no lo era”, señaló.

El profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV) Alberto Lovera fue visto con vida por última vez el 17 de octubre de 1965, cuando funcionarios de la antigua Digepol se lo llevaron detenido frente a la Plaza Las Tres Gracias, de acuerdo con las crónicas de entonces.

Lovera era dirigente del PCV, que había sido ilegalizado en 1962 junto a todos los movimientos y partidos de izquierda, durante el Gobierno de Rómulo Betancourt (Acción Democrática).

Diez días después de su detención, el 27 de octubre de 1965, el cuerpo de Lovera flotó en el mar, cerca de una playa en Lecherías, estado Anzoátegui, encadenado y atado a un peso que tenía el propósito de hundirlo para siempre y desaparecerlo. Su rostro y sus manos habían sido desfigurados para evitar el reconocimiento del cadáver de vista o a través de sus huellas digitales.

Por su parte, Alberto Lovera, hijo del dirigente del PCV, abogó por que el “terrorismo de Estado no se vuelva a instaurar en el país”.

“El terrorismo de Estado no puede volver más nunca. No podemos permitir que haya prácticas de terrorismo de Estado. No es un cliché cuando decimos que no volverán. Esto tiene que marcar un hito en la historia del país. Como murió mi papá no parece una cosa de seres humanos por lo cobarde y lo aberrante”, destacó.

actualidad » en esta sección

buscador